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Eskenazi está más cerca de quedarse con el 25% de YPF

El banquero Enrique Eskenazi quedó en las últimas horas más cerca de comprar el 25% de YPF. Tres bancos trabajan en estos días en la ingeniería financiera de la operación: el Citigroup, Goldman Sachs y la Unión de Bancos Suizos (UBS).
12/06/2007 00:00 hs

Los interesados intentan, así, reunir inversores para completar la costosa compra, porque Eskenazi está dispuesto a desembolsar entre 300 millones y 500 millones de dólares en efectivo de un activo que vale no menos de 3000 millones.

Así lo confirmaron a LA NACION empresas que han sido tentadas por uno de los tres bancos. Anoche, por primera vez desde que se conoció la pretensión de Repsol YPF de desprenderse de parte de su filial argentina, un grupo de ejecutivos cercanos al grupo Eskenazi confirmó lo que ya se veía intuyendo: negocian en estos días con directivos de la empresa española. Sin embargo, agregan que la compra "no es inminente".

Las plazos, además, no coinciden con los consignados, el viernes pasado, ante varios periodistas, por el ministro de Planificación Federal, Julio De Vido, que aventuraba no más de cinco semanas. En realidad, en el grupo empresarial confían en que las conversaciones, si tienen un final feliz, se cierren en 4 o 6 meses. Nada es seguro, dicen, pero al mismo tiempo informan que varios bancos internacionales se mostraron interesados en financiar la operación.

Ese interés externo, argumentan, es la prueba de que el Estado argentino no está involucrado esta vez. Ni siquiera piensan en que podría meterse tiempo después, como se especuló luego de que De Vido dijera que, aunque nadie lo estaba pensando, Enarsa está facultada para comprar YPF en un futuro, gobiernara quien gobernare, porque tiene una función social.

No será el Banco de Santa Cruz

Habrá que aclarar, no obstante, que el Gobierno sigue, como nunca, atento estas conversaciones que se desarrollan, en gran parte, en Madrid y que el propio De Vido se ha encargado de decirles semanas atrás a algunos empresarios que el comprador ya estaba designado.

El Gobierno intenta desde hace tiempo que la empresa quede en manos nacionales. Con tanto énfasis, que muchos ejecutivos de varios sectores se han sorprendido en los últimos días con el siguiente razonamiento: es tal el celo que pone la Casa Rosada en recuperar YPF, que ha logrado acelerar decisiones que la petrolera se esmeraba por disimular: que debe reducir el riesgo argentino, tal como se lo piden sus accionistas.

Cerca de Eskenazi negaron de forma terminante que el involucrado en la cuestión sea el Banco de Santa Cruz, controlado por ese grupo. La explicación que dieron a LA NACION es que la mayor parte del dinero será aportada por entidades financieras poco afectas a los emprendimientos público-privados.

Se trata, sin embargo, de un nuevo socio de excelente relación con la Casa Rosada. En estas semanas, más de un curioso ha visto a Sebastián Eskenazi, hijo de Enrique, y quien verdaderamente maneja el grupo en la actualidad, ingresar en el despacho presidencial sin siquiera contactarse antes con el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, tal como hace la mayoría de los empresarios que se reúnen con Kirchner.

La asistencia del grupo de bancos internacionales como Citigroup, Goldman Sachs y UBS le permitirían al grupo comprador, además, ganar confiabilidad externa para que ningún accionista o la propia Securities Exchange Comission (SEC) objete la operación en Nueva York, ya que Repsol YPF es una empresa que cotiza en Wall Street.

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