Hace apenas unos días la Sociedad Rural Argentina (SRA) presentó un documento que dio en llamar “la agenda del campo”, en el que acompañaron con su legitimación Coninagro y CRA. Uno de los puntos de la “agenda” demanda el “Impulso a una Educación inclusiva y de calidad”.
Para la SRA “es necesario mejorar los niveles de educación pública a través de una asignación más eficiente de los recursos de forma tal de alcanzar una educación inclusiva y de calidad. Asimismo es necesario promover una fuerte vinculación entre educación y actividad productiva”.
Sería políticamente incorrecto oponerse discursivamente a la educación de la población, que es lo mismo que oponerse a la equidad y el desarrollo humano de las personas, pero entre los dichos y los hechos siempre algo se pierde. No en vano Juan Domingo Perón solía decir que “mejor que decir es hacer”.
Diego Cedriani representante del Registro Nacional de Trabajadores y Empleadores Agrarios (Renatea) en la provincia de Córdoba señaló en declaraciones a “Casado con el Campo” (AM 570) que “los trabajadores agrarios explican más del 80% del analfabetismo” en la provincia y no es la peor, Salta por caso, tiene números más elevados.
Según datos censales de Córdoba hay en la provincia unos 10.500 analfabetos de los cuales unos 7.800 son o fueron trabajadores agrarios. “La mayoría de esos trabajadores que han sido expulsados del campo por la concentración terminan siendo albañiles” en los centros urbanos, explicó Cedriani.
El alto porcentaje de analfabetismo que explican los trabajadores agrarios llevó al Renatea a ampliar los programas de educación para revertir esa injusticia, con la ayuda de voluntarios. En 2014 se entregó en el Congreso de la Nación el diploma de graduación a 400 trabajadores agrarios que habían superado el analfabetismo merced al programa.
Pero mientras la presencia del Estado brega para dejar atrás el analfabetismo en el campo, la Sociedad Rural Argentina y la Fundación Pensar -que es la usina de ideas de Mauricio Macri en la plataforma de propuestas del PRO- prometen que si el Jefe de Gobierno porteño llega a la presidencia, el Renatea será eliminado para ser nuevamente controlado por las entidades agropecuarias y la Uatre cuya conducción es otro aliado del PRO.
Está claro que si el sector agropecuario ingresa unos 40.000 millones de dólares en exportaciones y genera riqueza para el país, ello no se traduce de manera directa en un beneficio generalizado para todos los argentinos sin que medie la intervención del Estado. El alto porcentaje de analfabetismo que explican los trabajadores agrarios (que además contribuyen a la generación de esa riqueza) es una prueba.
El Enfiteuta
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