La producción de girasol que prácticamente se terminó de recolectar en su totalidad en la provincia, demandará un movimiento de al menos 18.700 camiones para transportarla a los principales centros industriales y puertos del país, de acuerdo con las estimaciones que realizaron importantes acopiadores de esta ciudad.
Este es un tema medular para la economía agropecuaria chaqueña, ya que el costo de los fletes, sumado a la alta carga impositiva, y los bajos rendimientos, reducen notoriamente la rentabilidad de los productores hasta el punto de llevarla a números negativos.
Tomando un promedio de las estimaciones privadas y oficiales, se puede señalaron que en esta provincia se sembraron aproximadamente 340.000 toneladas de girasol. Y si se considera un rendimiento de unos 1.500 kilos por hectárea, resulta que la producción total fue superior a las 544.000 toneladas. Un resultado comparado con los mejores años en cuento a las estadísticas.
No obstante, aquí se genera otra preocupación, porque a los chaqueños no le queda otra que enviar su producción a los puertos en camiones. Porque no se cuenta con una infraestructura de transporte más eficaz y barata en la provincia, debido a que no se tuvieron respuestas a los constantes reclamos de la dirigencia agropecuaria -y a veces de funcionarios provinciales - para la reactivación del Ferrocarril Belgrano Cargas o del Puerto de Barranqueras.
Esto, a contramano de cualquier lugar del mundo, donde la producción se transporta a través del sistema ferroviario o marítimo, para aprovechar la notoria ganancia de costos que ellos permiten.
Entonces, por estos días en que la producción de la oleaginosa prácticamente se terminó de recolectar, se generó una gran demanda de camiones. Esto llevó incluso a que los propietarios de este tipo de vehículos pero que no reúnen las condiciones para el transporte de granos, los comenzaron a adaptar para aprovechar la mayor requerimiento en esta época.
Así se pudo observar a los que anteriormente eran camiones para rollizos o camiones volcadores, a los que se les colocaron chapas a los costados para poder transportar en este caso el girasol, y más tarde también el algodón o la soja. Productos estos dos últimos que también prometen que generarán un importante movimiento de fletes hasta casi mediados de año.
Esto en parte se explica también porque en la provincia no existiría un parque de estos vehículos de carga que atienda esta demanda. Por lo que se estima además, de acuerdo con los mismos acopiadores consultados, que no solamente se verán estos tipos de camiones específicos para otras tareas que se adaptarán para el transporte de productos agrícolas; sino que en un alto porcentaje se tendría que recurrir a empresas transportistas de fuera de los límites de la provincia.
49 millones de pesos en fletes
Viéndolo desde otro punto de vista, a los productores chaqueños les significará un total de 48.960.000 millones de pesos el costo de transporte solamente en esta oleaginosa, tomando solamente como referencia los números de esta campaña. Dentro de una producción con altos costos, y que afronta bajos rendimientos debido a las condiciones climáticas, este es un volumen que prácticamente drena todas las posibilidades de rentabilidad.
Esto confirma en los números, las desventajas comparativas con las que deben lidiar los chacareros chaqueños, con respecto a las zonas que aprovechan las posibilidades del ferrocarril o el transporte por río a través de barcazas, donde logran una reducción de más del 50% en el costo del flete.
Mientras que un productor en el Chaco, tiene que pagar 90 pesos por tonelada de su producto de flete que se realiza en camión. A pesar de que cuenta con cientos de kilómetros de vías del Ferrocarril Belgrano Cargas que atraviesan el territorio provincial y se extienden hasta los principales centros industriales y puertos. Y el Puerto de Barranqueras a la vera del Río Paraná que es la vía pluvial más utilizada para este tipo de transporte en el país.
Además, en el transporte de cargas a través de camiones hay que tener en cuenta los costos del flete propiamente dicho; sino también otros factores que inciden para el general de la población o que repercuten en otras actividades económicas, como los costos que significan las pérdidas de vidas humanas en accidentes de tránsito de los que participan este tipo de vehículos. O también el deterioro que producen en las rutas nacionales del país, que al mismo tiempo pueden ser desencadenantes de otros accidentes, o pueden tener incidencia a la larga en el deterioro de los mismos camiones, que a la vez puede hacer más deficitario o lento este tipo de transporte.
Chaco afuera del crecimiento
Algunos números de estudios especializados, sirven para tener en cuenta las enormes diferencias de no explotar los otros tipos de transportes. Se estima que para transportar las 45.000 toneladas que lleva un convoy de empuje de 30 barcazas (cada una con una capacidad de 1500 toneladas), se requieren 900 vagones de ferrocarril con una carga de 50 toneladas por unidad, o bien 1500 camiones, con 30 toneladas de carga cada uno.
También para los mismos transportistas, significa un ahorro combustible: por tonelada y por litro de combustible se recorren 25 kilómetros en camión, 86 en tren y 218 en barcaza. El transporte fluvial es más económico, hay que recordar que en el caso de poder aprovechar el Puerto de Barranqueras, se tiene que producir el dragado del mismo que permita un calado mayor.
Durante el 2006 se transportaron unos 11 millones de toneladas por barcazas, de acuerdo con datos de la Bolsa de Comercio de Rosario, y López prevé que se llegará a los 20 millones antes de 2010. Mientras que el Chaco, sin estas obras que hagan operable el Puerto de Barranqueras, se quedará afuera de este crecimiento, y sin las posibilidades de aprovechar esta ventaja.
Fuente: Diario Norte