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El sorgo se abre lugar

El cultivo de sorgo ha perdido espacio en los esquemas productivos de Argentina. Tal es así que la oferta tecnológica —en término de genética e insumos específicos — es mucho menor que otros cultivos, como soja, trigo o maíz.
07/05/2006 00:00 hs

El cultivo de sorgo ha perdido espacio en los esquemas productivos de Argentina. Tal es así que la oferta tecnológica —en término de genética e insumos específicos — es mucho menor que otros cultivos, como soja, trigo o maíz. Sin embargo, hay productores y asesores que desafían esta lógica, principalmente en esquemas mixtos dónde el sorgo compite con el maíz, aunque en ambientes de menor aptitud.

Es más, hay algunos productores que se animan a incluirlo en secuencias agrícolas puras, ya sea como cultivo de segunda (después de trigo) o como integrante de un doble cultivo estival.

Para Leandro Abdelhadi, médico veterinario dedicado al asesoramiento de establecimientos agropecuarios y a la investigación y extensión en nutrición animal, "el buen comportamiento del sorgo en zonas marginales, su precio relativo comparado con el maíz, y las buenas respuestas productivas que estamos registrando en la alimentación de bovinos, posicionan al cultivo como una alternativa más que interesante a la hora de pensar en un recurso con destino a una ganadería".

Ante este escenario surge la importancia de contar con información que "nos permita incluir al sorgo en situaciones complicadas, como suelen darse en el Chaco Argentino, el Oeste árido, y la Cuenca del Salado", destacó.

En consecuencia, y dada la escasa información existente acerca de la utilización de cultivares de sorgo granífero con destino a la producción de silajes o granos húmedos, en el Establecimiento El Encuentro "comenzamos a evaluar —junto a Monsanto— diferentes híbridos comerciales en busca de la mejor alternativa para suplementar en pastoreo o engordar a corral".

Para ello, desde 2001 venimos ensayando estrategias de manejo en suelos clase IV a VII de la zona de General Paz y Ranchos.

Algunos resultados

De las experiencias acumuladas, Abdelhadi sostiene que "la gran productividad de los híbridos de ciclo intermedio, con más de 20000 kgMS/ha, junto a la buena relación grano/planta, son aspecto favorables a la hora de decidir que híbrido utilizar".

Por su parte, los materiales ciclo corto, con productividades por encima de los 16.000 kgMS/ha y momentos de picado temprano — fines de febrero y principios de marzo— resultan interesantes "ya que en general a partir de este mes el clima en la cuenca del Salado nos juega bastante en contra por los excesos hídricos", destacó.

Respecto a la utilización de silaje de sorgo como suplementos o como base en la alimentación a corral Abdelhadi sostiene que "se logran buenas respuestas en ganancia de peso y terminación;

poniendo a este forraje en un plano más que competitivo comparado con recursos como el maíz, que son difíciles de lograr en zonas marginales".

En el plano operativo, si se van a realizar silajes de sorgo granífero — sea para suplementar en pastoreo o para utilizarlos como dieta base en engorde a corral— es conveniente procesar el grano (lograr el quebrado) al momento de confeccionarlo.

Ello permite alcanzar productividades iguales o incluso superiores a los alcanzados con silaje de maíz. Por otro lado, si el objetivo es producir grano húmedo debe "asegurarse el rolado previo al embolsado", destacó Abdelhadi.

Al mismo tiempo, cuando la posibilidad de procesamiento no es confiable es aconsejable "anticipar el momento de cosecha para lograr granos con mayor contenido de humedad y por ende más digestibles", aclaró.

Respecto al uso de materiales con o sin taninos, para la cuenca del Salado Abdelhadi se inclina por los segundos, dado que su calidad nutritiva no cae demasiado y protege de los pájaros.

Por su parte, Jorge Goujón —productor chaqueño referente de AAPRESID— también utiliza al sorgo "como cultivo bisagra que articula ganadería y agricultura en siembra directa".

Regionalmente, la inclusión de cultivos de maíz y sorgo con destino para grano es casi impensado. "La ganancia que uno puede tener se diluye en el camino hacia el puerto, y más con retenciones", afirma Goujón, en clara alusión al impacto del flete sobre los costos de producción, en zonas alejadas del puerto.

Sin embargo, incluye a la gramínea estival en rotación con soja, utilizando su grano para la suplementación de la invernada.

Además, en los mejores lotes "estamos ajustando el doble cultivos estival", destacó Goujón. Para hacer dos cultivos de verano, sin elevar en demasía el riesgo productivo, "hay que estar en una zona con un largo período sin heladas y fundamentalmente con alta disponibilidad hídrica", aclaró.

Bajo estas premisas, alterna gramíneas con leguminosas, dejando de lado opciones como girasol/soja o soja/soja, que dejan escasa cobertura de suelos.

Específicamente, "una de las estrategias consiste en sembrar sorgos bien tempranos para grano húmedo, y luego hacer una soja en enero; o bien la otra opción es sembrar soja primavera (GM IV o V), para luego ir a sorgo", destacó el especialista.

Finalmente, hay esquemas agrícolas puros — ubicados en zona núcleo — que incorporan al sorgo a la rotación. Este es el caso de Jorge Romagnoli —referente y actual presidente de AAPRESID — quien lo incluye como cultivo de segunda, luego de trigo.

"La rotación completa incluye trigo/soja— trigo/sorgo — maíz, logrando una elevada productividad en grano, alta eficiencia en el uso del agua, y balances de carbono positivo", destacó. Todo ello en un marco de buena rentabilidad y sustentabilidad ambiental.

Respecto a las bondades del sorgo Romagnoli destaca que "mejora notablemente la estructura del suelo, incluso más que maíz". A su vez, como cultivo de segunda requiere menos inversión en genética que maíz, aunque la fertilización nitrogenada "debe aumentarse un 20%", dijo Romagnoli.

Respecto a los cuidados agronómicos, Romagnoli resaltó la necesidad de "tener bien ajustado el manejo de Diatraea y la fecha de siembra". En este último tema destacó que en el sudeste de Córdoba no aconseja sembrar más allá del 10 al 15 de diciembre, ya que "la acumulación de materia seca decae marcadamente luego de esa fecha, y por ende los rindes caen".

Queda en claro que muchas veces, si se tiene una visión holística e integradora se puede vencer la inercia. El desafío consiste en diseñar nuevas alternativas productivas y de negocios, y ajustarlas en la práctica diaria.

Fuente: Clarín

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