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Producción y valor agregado Actualidad

El girasol es más que una torta

ASAGIR mostró cómo se producen aceites y subproductos. Y apuntó a las buenas chances que tiene el cultivo, y su industria, para crecer.
05/11/2006 00:00 hs

Después de la producción, la industria oleaginosa es el segundo eslabón en importancia para la cadena del girasol argentino. En la actualidad, el mercado procesador y exportador de girasol está liderado por 8 compañías aceiteras que mueven 202 millones de dólares netos, cada año, en la economía nacional.

Por allí pasan las 3,7 millones de toneladas de girasol que se producen y que en un 75 % son destinadas al mercado mundial. De ese total, 1,63 millones de toneladas son de aceite, responsable del 80 % del precio del grano de girasol.

La Asociación Argentina de Girasol (ASAGIR) organizó la semana pasada una visita al complejo portuario de Bahía Blanca para mostrar de cerca cómo funciona una industria procesadora. Cargill fue la compañía que abrió sus puertas y mostró qué pasa con el grano tras la cosecha.

Junto al de San Lorenzo—San Martín, en Santa Fe, y el de Necochea, en la provincia de Buenos Aires, el puerto de Bahía Blanca es uno de los más importantes del país. Por allí pasan más de 7 millones de toneladas de grano. En lo que hace a girasol, en el año 2005 las dos fábricas radicadas allí operaron más de 268 mil toneladas de aceite de girasol, casi 290 mil toneladas de pellets y 14.500 toneladas de semillas.

El 44% de la semilla de girasol es aceite. Cada 100 toneladas de semilla se extraen 10 toneladas de cáscara.

Según Francisco Morelli, responsable del negocio de girasol en Cargill y miembro de la comisión de mercados de ASAGIR, para la Argentina el mercado es el mundo y allí debemos enfocar nuestra atención. "El mundo crece y demanda cada vez más aceite", dijo Morelli.

El 75 % del producto se exporta en gran medida a Europa, mientras el porcentaje restante queda para el consumo interno. Argentina participa en el mercado mundial con el 20% a 25% del pellet de girasol y con el 30% del aceite.

En el mundo, el aceite de girasol compite con otros aceites, como los de palma, soja y colza. Esta competencia es la que define el mercado. Se producen 154 millones de toneladas de aceite en el mundo, y 11 millones son de girasol. Palma y soja son los grandes jugadores.

Hoy, la demanda mundial está caracterizada por dos nuevos factores y crece a razón de 6 a 7 millones de toneladas por año. Por un lado, está el crecimiento del biodiésel. "Hay 1 a 3 millones de toneladas extra demandadas por los biocombustibles", aclaró el especialista.

Por otro lado, la tendencia hacia el uso de aceites saludables para la alimentación y el etiquetado, indicando la presencia de grasas trans y saturadas, abre una nueva oportunidad para aceites de calidad como el alto oleico. Entre el 5 y el 7 % del girasol argentino ya es de este tipo.

El eslabón de la industria procesadora es el que se encuentra más cercano a la demanda. Es el que caracteriza con mayor precisión qué quiere el consumidor. Y éste definitivamente no quiere presencia de pesticidas en granos ni aceite. Europa y Japón son los países más exigentes en la calidad de los productos. Los residuos de pesticidas se vuelven en este caso uno de los grandes desafíos para la exportación.

El mayor responsable en el exceso de pesticidas es la aplicación durante el almacenamiento, en particular previa al despacho a puerto o fábrica. El contenido de pesticidas en granos y aceites argentinos es mayor al de otros países y no existe armonización entre los principios activos autorizados en la Argentina con los del resto del mundo.

En términos globales, mientras la población mundial crece a razón del 1,5% anual y el consumo de aceite lo hace al 2% per cápita anual, para la próxima campaña la producción crecería alrededor del 1,3%, por debajo de la suba del consumo.

En Argentina, para la campaña 2007 se esperan unas 500 mil toneladas más (un 15% de crecimiento), para llevar el total producido a 4,2 millones de toneladas. Y este aumento no es un dato menor, porque el mundo vuelve a presentar un panorama alentador para el girasol argentino, particularmente por una demanda sostenida y buenos precios.

Fuente: Clarín

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