Dupont Agro presentó el jueves en Paraná su nuevo producto Stinger Duo Pack, una innovación en fungicidas que actúa sobre enfermedades y plantas. El lanzamiento fue acompañado con una disertación del ingeniero Marcelo Carmona, titular de la Cátedra de Fitopatología de la Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires (Fauba), quien brindó detalles de nuevos conceptos en enfermedades de soja en un año Niño, como el que estamos viviendo.
Desde lo económico, la actualidad es alentadora para el cultivo de la soja y hay buen ánimo en los productores. Desde lo climático, con el fenómeno del Niño en curso, hay un escenario de riesgo con efectos colaterales como mayores condiciones predisponentes para el desarrollo de enfermedades, especialmente foliares, las llamadas de fin de ciclo.
Es que la acumulación y frecuencia de las lluvias aceleran los procesos de los ciclos de infección, la acumulación de número de horas de mojado y por ende de la intensidad de ataque.
En diálogo con Campo en Acción, Carmona indicó que son tres los factores determinantes de las enfermedades: el ambiente, patógeno y los cultivares.
“En la soja los cultivares son susceptibles a enfermedades de fin de ciclo, el patógeno está presente en los rastrojos o en semilla, así que el factor ambiente, con las lluvias, toma un papel protagónico”, indicó.
Momento óptimo de aplicación
El ingeniero especificó que para saber cuál es el momento óptimo de aplicación hay que tener en cuenta los tres factores, pero por sobre todo la cantidad de lluvias, ya sea en milímetros o en acumulación, y el tipo de lluvias desde R3 en adelante. “En general cuando las lluvias se acumulan desde R3 tienen una correlación con el impacto en el uso de los fungicidas, son claves. Antes de R3 las lluvias no son útiles para predecir la respuesta al uso de fungicidas”, indicó el entrevistado.
El titular de la Cátedra de Fitopatología mencionó además que las enfermedades de fin de ciclo están muy ligadas a la cantidad y frecuencias de lluvias y son mucho más lentas que las manchas de ojo de rana (éstas están ligadas a la respuesta del genotipo, cuando el genotipo es muy susceptible y hay presencia de patógenos, el problema es muy grave).
Uso de defensas
Para Carmona el uso de defensas naturales ha sido usado en cítricos, manzana, productos hortícolas y vid mientras que en los cultivos extensivos fue subvalorado. “A partir de años de trabajo de la Facultad de Agronomía de la UBA logramos entender que existe un mecanismo de defensa de las propias plantas que pueden ser aprovechadas a favor de la producción”, sostuvo.
En este contexto, el papel de los inductores de defensa es, justamente aumentarle las defensas, y así estará prepara para resistir el ataque de patógenos.
Fuente Campo en Acción
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