Estos números son importantes a la hora de analizar un mercado que tanta atención le está prestando a los biocombustibles.
El cálculo básico para evaluar la capacidad de pago de la industria, en un momento dado, consiste en valuar la venta combinada de los subproductos (aceite y harina), descontando el costo de comprar el poroto de soja. A ese valor se le llama margen bruto de procesamiento o simplemente crush.
Si bien los principales exportadores de aceite y harina están en Sudamérica, la liquidez que ofrece el mercado de Chicago para operar futuros de poroto y subproductos hace que todavía siga siendo representativo en la determinación de los precios y la definición de las coberturas. Al momento de realizar la compra interna de materia prima, los procesadores locales pueden cubrir allí el riesgo precio de las ventas futuras de los subproductos.
Hasta hace poco, las coberturas se hacían tomando posiciones en futuros que debido a las equivalencias de peso y rendimiento equivalía a comprar o vender 10 contratos de poroto de soja, 11 contratos de harina y nueve de aceite aunque ahora eso puede ser sustituido por la flexibilidad de los nuevos contratos de opciones de Soybean Crush.
En general, los vaivenes del margen de procesamiento tienden a ser menores a las fluctuaciones de precio de cada uno de los productos por separado, ventaja principal para incluir ese valor en los análisis cotidianos.
Cuando el margen baja, significa que los precios del poroto están encareciéndose en relación a los subproductos. Cuando sube, quiere decir que los precios de los subproductos están mejorando con relación a la materia prima. Las expectativas de mercado de cada actor sirven de referencia para comprar o vender los futuros necesarios (u opciones) en la posición que le interese.
En general, el crush que refleja las expectativas de los márgenes de procesamiento de la nueva campaña es el paquete de futuros de soja noviembre con los subproductos de la posición diciembre.
Números actuales
Desde setiembre de 2005, los precios disponibles del poroto de soja de Chicago (la posición más cercanas estrictamente hablando) estuvieron operados lateralmente sin poder romper al alza los 230 dólares por tonelada, poniendo a prueba los soportes durante ese mes y marcando nuevos mínimos en la posición noviembre.
Este comportamiento es muy similar al que experimentó la harina, que durante este año ha operado lateralmente hasta junio, cuando empezó a definir una tendencia bajista. Muy diferente ha sido el comportamiento del aceite de soja, que desde diciembre tiene una clara tendencia alcista y acumula una suba de casi 30 por ciento.
Esperanza
Si tan favorables son las perspectivas de largo plazo para el aceite, por qué a la soja le cuesta tanto romper las resistencias. Primero, conviene recordar que el 18 ó 19 por ciento de cada tonelada de poroto procesada se transforma en aceite; el resto pasa a ser harina y otros subproductos de menor importancia. Cuanto más aumente la molienda de esta oleaginosa, más oferta de harina proteica habrá en el mundo.
Segundo, si bien el precio unitario del aceite es muy superior al del otro subproducto, la proporción de las ventas dentro del ingreso de los procesadores es menor. En concreto, esta semana el aceite representaba el 45 por ciento de los ingresos por ventas, mientras que la harina de soja lo hacía con el 55 por ciento.
Si se compara la situación actual con los resultados de años anteriores, salta a la vista la diferencia. En noviembre de 2005, el aceite participó en apenas el 38 por ciento de los ingresos (harina, 62 por ciento) mientras que en 2004, el aceite ocupó el 41 por ciento. Mirando esto, el optimismo crece.
Pero conviene ser moderados. La demanda para fines energéticos fomenta la molienda pero absorbe el 20 por ciento del volumen del poroto. El 80 por ciento restante depende de la demanda forrajera, mercado en el que los sustitutos son múltiples y muy competitivos.
Y si bien la historia está cambiando, el poroto todavía está luchando entre el escenario prometedor del aceite y el bajista del harina. La esperanza en los biocombustibles está poniéndose a prueba; ¿superará con éxito el desafío?
Fuente: Flavia Rossi - Fyo.com