La pérdida de estructura en el campo, tanto agrícola como ganadero, limita la infiltración y favorece el escurrimiento superficial. Especialistas analizaron como adaptar las decisiones productivas en un año en el que los pronósticos anticipan a “El Niño” de forma intensa.
Como una de las temáticas fundamentales de la Mega Exposición del Centro Argentino, una de las principales conferencias se enfocó en cómo poder adaptar las decisiones productivas en un año en el que los pronósticos anticipan un “Niño Intenso”.
Las conferencias de la jornada “Clima + Suelos + Agua” iniciaron con Manuel Vicondo, donde se repasaron las recomendaciones para los productores lecheros en cuanto a las limitaciones y manejos en las condiciones que se aguardan. Posteriormente fue el geólogo y especialista en suelos Rubén Tossolini, el encargado de brindar sugerencias clave.
“El productor tranquera adentro tiene que hacer lo que puede, y uno de los temas fundamentales es sentarse con su asesor técnico para elaborar estrategias de cultivos que consuman agua”, remarcó al estimar precipitaciones que podrían superar los mil milímetros en la región central del país, superando la media tradicional.
La advertencia apunta a que la planificación de rotaciones agrícolas y la elección de cultivos no solo inciden en la productividad, sino también en la capacidad de los suelos de absorber y retener el agua.
El mensaje incluyó recomendaciones concretas sobre infraestructura interna de los establecimientos. Se destacó la necesidad de caminos bien abovedados, tubos de desagües limpios y especial atención a las lagunas de efluentes de los tambos, un punto sensible por el riesgo de contaminación de las napas.
“Hay que empezar a monitorear el nivel freático para saber en qué situación está el campo. Puede ser que tenga un respaldo de absorción de un volumen importante de agua o no. Si no medimos, no sabemos”, subrayó en referencia a la importancia de contar con información precisa para tomar decisiones.
Se advirtió que tanto la agricultura intensiva como la ganadería ejercen presiones significativas sobre la fertilidad física del suelo.
“Un animal de 500 kilos con cuatro patas está ejerciendo una presión muy importante sobre nuestro suelo, y eso lo estamos observando en los dos sistemas de aprovechamiento más importantes”, se explicó, al señalar que la pérdida de estructura limita la infiltración y favorece el escurrimiento superficial. Insistió en que evaluar el estado físico de los suelos es tan relevante como medir la humedad o la napa.
Para dimensionar la magnitud del desafío, se recordó que un campo de 100 hectáreas que recibe 100 milímetros de lluvia está gestionando un volumen equivalente a más de dos mil camiones cisterna descargando agua en el lugar. “Ese volumen debe infiltrarse y quedar en el suelo. Si no lo logramos, lo estamos tirando a la cuenca, y ahí entran a jugar otros actores como los comités de cuenca y los presidentes comunales”. Es una gran dificultad la de manejar grandes volúmenes de agua en zonas de llanura, donde la ausencia de pendientes y cauces naturales obliga a soluciones artificiales.
La propuesta técnica se completó con la recomendación de avanzar en esquemas de rotación de cultivos que aporten raíces y materia orgánica, favoreciendo la estructura del suelo y el consumo de agua.
“Hablar de fertilidad física requiere paciencia, porque los resultados se ven en varios años. Pero si logramos rotaciones adecuadas, evitamos que el suelo quede desnudo y conseguimos un consumo importante de agua”, se concluyó. Se advirtió además sobre el riesgo de monocultivos como la soja sobre soja, que apenas consumen entre 600 y 700 milímetros de agua, dejando excedentes que pueden provocar anegamientos o sobrecargar las napas.
La previsión para diseñar estrategias de manejo que permitan que el agua se infiltre y se aproveche, y la paciencia para sostener prácticas que requieren tiempo para mostrar resultados serán claves.
La gestión del agua no es solo un desafío inmediato, sino una construcción de largo plazo que involucra tanto decisiones individuales como coordinación institucional. Fuente: Todo Agro
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