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No todo es soja Actualidad

Crecen las exportaciones no tradicionales del agro

Una amplia gama de productos no tradicionales -entre ellos, frutas, hortalizas y lácteos- viene ganando mercados y multiplicando su facturación aceleradamente.
01/03/2007 00:00 hs

En el horizonte de las exportaciones agroalimentarias no todo lo verde es soja. Una amplia gama de productos no tradicionales -entre ellos, frutas, hortalizas y lácteos- viene ganando mercados y multiplicando su facturación aceleradamente. Hay casos muy excepcionales, como los envíos de membrillo fresco o aceitunas, que crecieron 449% y 237% entre 2005 y 2006, respectivamente. Y no son los únicos con alta performance de ventas.

El yogur aumentó sus ingresos por exportaciones más del 100%, la manteca el 84% y la miel natural el 27% (ver infografía). Se trata de alimentos que, aunque todavía no le hacen sombra al monto que ingresa en el país por la comercialización de granos -especialmente, de soja-, crecen a tasas muy por encima de la tendencia del total de las exportaciones, cuyo incremento anual está en el orden del 10%. La lista incluye nueces, melones, tomates, cebollas, chocolate blanco, ciruelas, lechuga, té y yerba mate, entre otros.

El ranking de los 20 productos cuyas exportaciones más crecieron el último año fue elaborado por la Fundación Exportar, entidad público-privada dedicada a la promoción externa de la oferta exportable nacional. La fundación usa los resultados del estudio como referencia para decidir los planes de acción. En otras palabras, para detectar los productos con mayor potencial.

Para esta veintena de agroalimentos, muy diversa, los mercados se repiten: Brasil y el resto del Mercosur, y la Unión Europea, encabezan las compras. Ambos bloques son seguidos de cerca por el tratado de libre comercio de América del Norte (Nafta). Pero, según de qué se trate, también hay destinos exóticos, como las Antillas Holandesas -donde se envía buena parte de la lechuga de exportación-, Filipinas e Indonesia -buenos clientes para la leche en polvo-, o Siria y el Líbano -principales consumidores de yerba mate fuera de América del Sur-.

"La Argentina exporta dos grandes rubros de productos agroalimentarios: los que están consolidados o maduros y los no tradicionales. Los no tradicionales, que registran un mayor crecimiento porcentual (membrillo, nueces, aceitunas, etc.), son productos que por lo general les vende a los países vecinos, donde hay una identidad cultural y hábitos alimentarios similares, menores costos y menores volúmenes. A mercados calificados, como Alemania, Estados Unidos, Italia, el Reino Unido y España, que son también los más exigentes y tienen restricciones sanitarias, les vendemos los productos consolidados (peras, miel, limones, etc.)", expresó Marcelo Elizondo, director ejecutivo de la Fundación Exportar.

La demanda mundial de alimentos crece sostenidamente desde hace años. En 2006, según un trabajo de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO, según sus siglas en inglés) se gastó en alimentos importados alcanzó la cifra récord de US$ 383.000 millones, un 2% más que en 2005. En los países desarrollados ese incremento fue todavía mayor, alcanzó el 5% en el mismo período. La incorporación de cientos de millones de personas al mundo del trabajo y el crecimiento demográfico explican buena parte de esta tendencia.

Para Osvaldo Bertossi, consultor en agronegocios y profesor de la Universidad Austral, el aumento de la demanda mundial de alimentos "es un fenómeno imparable. Y la Argentina está empezando a descubrir potencialidades en su interior y su gente. La devaluación de 2002 trajo un estímulo para todas las economías regionales, pero no hay que olvidarse de las ventajas competitivas estructurales que tiene nuestro país. Además, se ha dado una revalorización de los precios en dólares de una serie de productos".

El ejemplo de la exportación de aceitunas es ilustrativo del salto que ha pegado por algunos productos. "Hasta hace 15 años, la Argentina no tenía presencia en el mercado mundial y ahora es uno de los cuatro o cinco mayores exportadores. Y en el caso del aceite de oliva, ya está entre los 10 o 15 principales", dijo Bertossi.

El boom de las ventas de frutas es conocido, sobre todo para peras y cítricos. Pero otras especies más exóticas se sumaron a ese grupo: el melón pegó un salto del 236%; el tomate, del 148%; o las ciruelas, el 40%. En miel natural, después de superar una emergencia sanitaria que causó el cierre de mercados, nuestro país ya se reposicionó como el segundo exportador mundial. Desde 2001, los embarques crecieron más del 40 por ciento.

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