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¿Nn nuevo Banade? Actualidad

Crearían un banco de inversión productiva

La entidad financiera oficial se propone constituir con un capital inicial de 4.500 millones de pesos, que aportarían la Nación y el Banco Central mediante acciones. El objetivo es la financiación de proyectos a tasas más bajas que las actuales.
08/10/2007 00:00 hs

El presidente Néstor Kirchner deslizó en reiteradas ocasiones lo largo de este año la necesidad de crear una banca pública que impulse el desarrollo de empresas de bandera nacional con acceso al financiamiento barato.

Desde el Congreso de la Nación el diputado y seguidor del presidente, Miguel Bonasso, parece haber tomado debida nota de las expresiones del mandatario, y elevó a la Cámara un proyecto de ley para la creación de un Banco de Fomento Industrial de la República Argentina.

La nueva entidad financiera oficial se propone constituir con un capital inicial de 4.500 millones de pesos, que aportarían la Nación y el Banco Central mediante acciones. A esos recursos se añade un Fondo de capitalización surgido de un porcentual del impuesto a las ganancias y de los derechos de importación, que rondarían anualmente unos 300 millones de pesos, durante cinco años.

El objetivo es la financiación de proyectos a tasas más bajas de las que se ofrece en el mercado financiero, que permita aumentar la oferta de bienes en el mercado local y con cara a la exportación.

Una de las razonas que impulsan a Bonasso a presentar su iniciativa se basa en las altas tasas de financiamiento que actualmente cobran las entidades financieras. Ese elevado costo del dinero se debe a "una alta concentración del sistema financiero y alta segmentación de los créditos".

El diputado se lamenta del proceso de desindustrialización experimentado en el país en el último cuarto del siglo pasado que "condujo a una reprimarización" de la matriz exportadora nacional que se basó en "fertilidad de las tierras pampeanas" y en los yacimientos de hidrocarburos. Hecho que para el diputado "deja en realidad entrever la debilidad de la estructura industrial".

Con la nueva banca Bonasso intenta reconstruir el financiamiento para la inversión y el desarrollo de investigaciones dejando de lado la "contraposición inútil entre la producción industrial y la explotación de recursos naturales", al entender el legislador que ambas esferas deben complementarse para la constitución de redes.

Así es como entre las actividades que en el proyecto se destacan como relevantes hay varias que están relacionadas con el complejo agroindustrial como la maquinaria agrícola con énfasis en la exportación, la producción de fertilizantes, el desarrollo de biotecnologías, las industrias agroalimentarias, y la producción de biocombustibles como un derivado agropecuario no tradicional.

El recuerdo del BANADE

Si la Argentina fuera un país que aprendiera de sus propios errores, seguramente la idea de crear un nuevo banco de fomento sería fuertemente cuestionada.

Durante 23 años, entre 1970 y 1993, el país contó con un banco encargado de financiar a las empresas con créditos más blandos que el sistema financiero tradicional.

Se trata del Banco Nacional de Desarrollo, el Banade, que nació en 1970 como una suerte de continuación del Banco de Crédito Industrial.

Sin embargo, el paso de esta entidad por la economía argentina no es recordada por los beneficios que dejó, sino por los escandalosos créditos que otorgó en su momento.

"El Banade tuvo dos fases. Una, cuando financiaba pymes y empresas que pagaban y cumplían con los requisitos. Otra, que tenía que ver con los créditos políticos, que tenían el aval del Tesoro y que nadie los pagaba", dijo Rubén Ponzio, el último interventor que tuvo el organismo en 1992 y 1993.

"El sistema funcionaba así -contó Ponzio a LA NACION desde Santa Fe-. Una empresa venía a pedir un crédito al banco. Muchas veces la empresa no calificaba y el banco recomendaba que no se otorgara el financiamiento. Pero luego el expediente venía con el aval del Tesoro y para el banco eso significaba una garantía de un ciento por ciento. Que le quede claro algo: el Banade no fue fundido por las pequeñas empresas que pedían créditos sino por las grandes, que nunca los pagaron."

En mayo de 1993, mediante el decreto 1027, el gobierno declaró "disuelto y en estado de liquidación" el Banade. La misma norma dispuso que las obligaciones y los pasivos de la disuelta entidad pasaran al Banco de la Nación.

"Recuerdo que ese banco siempre funcionó como una empresa del Estado. Es decir, no estaba al servicio de la comunidad sino que estaba al servicio de sus directivos y sus amigos", recuerda Ponzio.

En la cartera que nunca se pagó se encontraban algunos nombres propios que aún resuenan entre los industriales actuales. "Hubo un tiempo en que los empresarios no le pedían créditos al banco; se los pedían al Tesoro y éste los canalizaba por el Banade", agregó.

Ponzio dice que podría estar mucho tiempo contando operaciones escandalosas. "Recuerdo una vez que el Banade se asoció con un banco en Bahrein. Para poder ser socio se aportaron 40 millones de dólares en concepto de capitalización. De ese dinero, se perdió todo", agregó.

Según una de las planillas anexas del presupuesto que elabora el Ministerio de Economía, el Banade tenía un patrimonio neto negativo de 223,6 millones de pesos en 2005.

"Aún existe, en las oficinas del Palacio de Hacienda, una oficina que sigue con la liquidación del banco. Imagínese -dijo Ponzio a LA NACION- que quienes sacaron un crédito a 20 años todavía lo están pagando."

En uno de los mejores ciclos de la industria vuelve a aparecer el recuerdo de la historia fallida del Banade. Habrá que ver si la Argentina aprendió de sus propios errores.

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