El ingeniero agrónomo César Martins Mogo lleva adelante un establecimiento agropecuario en Colonia Crespo (departamento Paraná) cuya principal actividad es la cría de cerdos. Allí desarrolla desde hace unos años un sistema de producción de baja inversión y buenos resultados.
“Se trata de un sistema de producción a campo porque muchas de las fases de producción de hacen a cielo abierto e intensivo ya que se trata de aplicar la intensidad en llevar registros, en el alimento, la atención en los servicios e intensificar la producción”, indicó el entrevistado a Campo en Acción.
El establecimiento cuenta hoy con 24 madres. “Con el grupo Cambio Rural fuimos a visitar sistemas de producción a campo con 100 madres. Aunque hay criaderos de mayor cantidad, los especialistas de INTA Marcos Juárez, que son quienes trabajan en difundir la técnica que nosotros empleamos, indican que 100 madres es un número que se puede manejar”, sostuvo.
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Etapas de desarrollo
“Tenemos un ciclo cerrado de producción de lechones, donde la hembra después del destete va al corral del servicio ahí se e hace servicio con monta natural. Pasan después a gestación 1 con una alimentación determinada, luego a gestación 2 y 3 y a los 114 días la cerda va a las parideras, tiene la cría y entre los 25 y 30 días siguientes los lechones se destetan para pasar al ciclo abierto, que es la etapa de recría, crecimiento y terminación”, explicó Martins Mogo.
También mencionó que en hacen mayoritariamente capones. “Tenemos un galpón de cama profunda. Ahí obtenemos de nacimiento a venta, con 105 kilos de pesos vivo, en 21 semanas”.
Para la producción porcina destinan una hectárea y media, pero ya que la estancia cuenta con lotes agrícolas son éstos los que les permiten contar con la materia prima. “Unas 17 hectáreas las destinamos a soja y una cantidad similar a maíz. Con estos nos abastecemos de alimentos para nuestra propia granja”, dijo el profesional.
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Ventajas o números a tener en cuenta
Entre las ventajas del sistema de producción utilizado en su establecimiento, Martins Mogo destacó la menor inversión inicial, incluso aseguró que los mismos productores pueden confeccionar las parideras y corrales con elementos económicos. La eficiencia es un tanto menor, pero también se ve reducida la exposición a los efectos de, por ejemplo, la crisis actual.
En cuanto al nivel de productividad, 16 capones por madre es un objetivo alcanzable y en la granja de Martins Mogo ya lograron tener 15, 1 capones por cerda. “Estabilizar esa producción es nuestro norte, confió el entrevistado. Si bien en lo económico no repercute, otras de las ventajas del sistema implementado en este establecimiento es el bienestar animal. “Para nuestra idea de producción es importante”, señaló.
Otro de los aspectos a tener en cuenta es el de la comercialización. “Hoy los criadores de cerdos estamos viviendo una coyuntura difícil, al que todos los productores que hacen un alto uso de alimentos energéticos en base a maíz y expeler de soja, porque se duplicó el precio de estos alimentos y el precio al que vendemos nuestros animales se mantuvo”, dijo.
El precio del capón por kilo es de 16 pesos más IVA. “Esto te hace un cerdo de 19 pesos el kilo vivo y a un 82% de rinde, te queda a 22 pesos el capón para el frigorífico, el carnicero lo está recibiendo en 32 pesos al gancho, todo lo demás es costo y ganancia del sector comercial”, explicó el consultado y aportó que hoy, con la apertura de las exportaciones y una baja en el consumo es muy difícil colocar la producción.
Fuente Campo en Acción
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