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Cómo prevenir riesgos en el tambo mecanizado

La higiene y seguridad en el trabajo agrario es un área poco desarrollada en el campo. En esta nota, da consejos para evitar accidentes que suelen ocurrir, por descuido o desconocimiento, en los tambos modernos.
18/07/2006 00:00 hs

La seguridad en el trabajo es un valor económico que impacta en el rendimiento, la productividad, la calidad de los productos y la competitividad de la empresa. La visión por parte de los empresarios de que la prevención es una inversión y no un costo, todavía no es frecuente en el campo. La deficiente difusión de información relativa a los riesgos de la nueva tecnología y la ausencia de una verdadera formación en materia preventiva por parte de los trabajadores, explica en parte porqué en el agro se identifican acciones prevenibles que comprometen la seguridad de quienes las realizan.

El caso del tambo mecanizado resulta un ejemplo paradigmático. Independientemente de los riesgos que entraña el manejo diario de los animales y su cuidado sanitario, hay situaciones poco seguras para el personal que están relacionadas con las instalaciones modernas.

Hoy día se sabe que el bienestar animal está relacionado también con el del trabajador. Por ejemplo, durante un ordeño mecánico mal practicado, cuando las pezoneras succionan en seco o cuando el equipo está en malas condiciones y produce un vacío inadecuado, también cuando el régimen de pulsaciones está mal calibrado, los animales pueden dañarse y como consecuencia de ello tener reacciones agresivas, dar coces o golpes que lesionen a la persona que participa de la tarea.

El ruido es otro factor importante que impacta negativamente en la salud y seguridad de los trabajadores del tambo mecanizado. Es llamativo percibir que muchas veces se lo asume como un aspecto inevitable del ambiente laboral. Un estudio de la Facultad de Agronomía de la UBA midió en ocho establecimientos los niveles sonoros a los que están expuestos los operarios. En todos los casos, el ruido de la sala de máquinas excedió el valor máximo permitido por la legislación vigente. Los resultados reflejan que la fuente de contaminación sonora en las instalaciones de ordeño mecánico relevadas están fundamentalmente ligadas a la sala de máquinas, alcanzando un valor medio de 96,6 decibeles (dB). Según los parámetros de la Organización Mundial de la Salud, por encima de los 70 dB los sonidos ya resultan molestos para el ser humano, y si superan los 90, son dañinos para el oído produciendo hipoacusias irreversibles. El uso de protectores auditivos es indispensable en este ambiente aunque la verdadera solución al problema reside en la identificación y aislamiento de las fuentes de contaminación sonora.

En el equipo de ordeño mecánico, las poleas y correas de transmisión entre el motor y la bomba de vacío pueden dar lugar a accidentes por atrapamiento de la ropa y/o miembros de las personas. Este riesgo es más evidente cuando se usa como elemento motriz de la bomba de vacío al tractor u otra máquina; ya que en estos casos las correas de transmisión son más largas, ocupan más espacio, y tanto ellas como el acoplamiento resultan de difícil protección.

La energía eléctrica usada para mover el motor del equipo motobomba, implica riesgos al margen del de la electrocución por contacto eléctrico directo (derivado de la mala ejecución de la instalación eléctrica o por falta de mantenimiento). Por ejemplo, el contacto eléctrico indirecto que a veces sucede en lugares inesperados, como los alejados de las partes activas de la instalación.

La limpieza del equipo de ordeño implica el uso de productos químicos desinfectantes: el hidróxido de sodio, el ácido nítrico y el hipoclorito, entre otros. Si bien los dos primeros se utilizan, o deberían usarse, únicamente cuando la limpieza se efectúa en circuito cerrado, su manejo expone a derrames y salpicaduras que conllevan consecuencias graves para el trabajador, como quemaduras en la piel o intoxicaciones. Especial atención debe prestarse a la utilización de ácido nítrico concentrado, que se usa para destapar tubos de conducción de aguas residuales en las salas de ordeño. El desprendimiento de vapores nitrosos es altamente tóxico. Los operarios deben utilizar elementos de protección personal adecuados para evitar los riesgos específicos de cada uno de los productos que utilice.

Recomendaciones sencillas pero efectivas

Ante la complejidad de factores de riesgo que se conjugan, se recomiendan como normas de seguridad e higiene en el tambo:

Proteger los mecanismos de transmisión del grupo motobomba del equipo de ordeñe con cubiertas rígidas y seguras.

Colocar puesta a tierra en toda instalación eléctrica que alimente el equipo combinada con algún elemento de corte o interruptor diferencial en la instalación.

Emplear donde sea necesario tubos de material de aislante.

Efectuar el ordeño de acuerdo a un manejo adecuado y no agresivo del ganado y con el equipo de ordeño siempre en buenas condiciones.

Vigilar en todo momento las indicaciones del vacuómetro y la frecuencia de las pulsaciones del equipo.

Identificar por medio de rótulos o etiquetas los envases de los productos utilizados en las operaciones de limpieza evitando salpicaduras y derramas durante la preparación de disoluciones.

En productos concentrados, respetar las instrucciones en los marbetes de los envases para su diluido en agua en las proporciones indicadas.

Utilizar siempre guantes de goma, antiparras, botas antideslizantes, ropa de tela no absorbente y protección respiratoria cuando se manejen agresores químicos irritantes o tóxicos.

Capacitar para prevenir y competir

Aunque todavía queda mucho por recorrer en la materia, varias empresas del sector comienzan a percibir una nueva realidad en la que no pueden producir si no es respetando las Buenas Prácticas Agropecuarias, entre ellas, las que hacen a la salud y seguridad en el trabajo del hombre de campo. Tales prácticas atienden además a nuevas normas legales vigentes orientadas a la seguridad en la agricultura. Esta percepción se está extendiendo en aquellos países en los que la seguridad laboral es considerada un factor fundamental en la búsqueda de la eficiencia y competitividad empresaria, y en algunos mercados ya es exigida por normas de calidad de vida laboral, lo que podría significar en el futuro barreras paraarancelarias en el agro. Es tan importante adoptar tecnologías seguras como apoyarse además en capacitación para que el trabajo sea organizado atendiendo a la prevención. Capacitación, planificación y organización del trabajo son herramientas que deben manejarse en las empresas agrarias tanto sea en los niveles de decisión como en los operativos.

Por Ing. Agr. Ana Cristina Amador

* Directora de la Especialización en Higiene y Seguridad en el Trabajo Agrario, postgrado de la FAUBA. E-mail: trabajar@agro.uba.ar

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