“El clima viene un poco complicado, pero hasta ahora los cultivos de la zona se mantienen en buen estado. La lluvia no nos ha jugado tan mala pasada” comentó a Campo en Acción el productor arrocero de la localidad entrerriana de San Salvador, Marcelo Cattaneo.
La variedad Gurí conquistó la totalidad del área implantada por Cattaneo en la presente campaña, principalmente por la oportunidad que le permite de “controlar mejor las malezas y por el nivel de rinde por hectárea. En las últimas campañas hemos tenido muy buenos rindes con este material y arroz en cascara de alta calidad”.
Si bien el área sembrada con el cereal en el departamento San Salvador “ha crecido en el orden del 5% respecto al año pasado, un poco motivado por la escasa rentabilidad de la soja al dejar de ser rentable en nuestra zona. Cuando la rentabilidad es escasa, el productor atina a lo más seguro y en este caso es el arroz”. La superficie proyectada para el presente ciclo agrícola en Entre Ríos se situaría entre 70.000 y 72.000 hectáreas, según informó el Siber.
Al analizar el mercado, Cattaneo comentó que “si bien el precio ha sufrido una leve depreciación por una pequeña falta de interés por parte de los compradores, es algo que sucede históricamente desde fin de año hacia adelante, haciéndose algo difícil a la hora de comercializar el arroz”. Además añadió que todavía “hay un pequeño remanente de la producción del ciclo anterior, el cual creo que vamos a llegar a colocarlo antes del ingreso de la nueva cosecha”.
La producción arrocera acopiada en la cooperativa se destina hacia el mercado doméstico, el cual se está fortaleciendo cada vez más. “Históricamente éramos exportadores de arroz elaborado o participábamos en embarques en conjunto con otras cooperativas, situación que ha cambiado, hoy nos hacemos fuerte en el mercado interno” dijo Cattaneo.
Con respecto a las herramientas financieras utilizadas por el sector, el productor explicó que “desde la cooperativa tratamos de asistir a nuestros productores asociados, ya sea con todos los insumos, desde fertilizantes o herbicidas, incluso con dinero destinado a la compra de combustible. Recordemos que todavía hay motores a explosión para los sistemas de riego, aunque hoy hay muchos productores que cuentan con energía”.
El tendido eléctrico beneficia al sector productivo arrocero implementado al sistema de riego, lo cual permite bajar los costos al tiempo que aumentaría la producción. Para Cattaneo, “si no hubiese sido por la energía, en mi caso, hace alrededor de cuatro años hubiese dejado de sembrar arroz. Resulta imposible sembrar con gasoil, a pesar de que hoy hay algunas alternativas que se están haciendo y generan un pequeño ahorro, mediante el uso de motores a explosión. De igual forma, los costos son más elevados que con energía”.
El informe del Siber menciona respecto a la fuente de riego utilizada que “el 42% del área encuestada pertenció a riego por pozo, 40% a zona de represas y en tercer lugar se ubicó con el 18% aquellos lotes que emplean el agua proveniente de ríos y/o arroyos”.
Con la mirada al cierre de la campaña 2014/15, el productor sostuvo con optimismo “los productores están saneados, pero aprendimos la lección de años anteriores de las sucesivas crisis. Estamos adivinando el precio y no es fácil mantenerlo, por ello no vamos a poder hacer grandes inversiones, pero no será un mal año. La producción se va a mantener”.
De la redacción de Campo en Acción
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