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Bife común vs. bife ecológico

Buscan multiplicar las exportaciones de carne orgánica, un mercado que crece en Europa y los EE.UU. Hay mucha demanda y poca oferta local. Los escasos cortes de vaca ecológicos que se exportan van a parar a las mesas inglesas.
21/03/2007 00:00 hs

La ganadería sustentable –así la llaman- apenas asoma en el campo argentino. Del total de exportaciones de carne vacuna, sólo el 0,1 por ciento corresponde a cortes certificados como orgánicos. Mientras la demanda externa crece impulsada por los consumidores que eligen alimentos naturales y respetuosos del medio ambiente, en la Argentina no hay oferta.

"Podríamos triplicar el volumen de lo que exportamos", dice Ricardo Goldaracena, presidente de Eco Pampa , la empresa dueña de casi todas las exportaciones de carne orgánica en el país. ¿Cómo funciona el negocio?

El manejo de un campo orgánico tiene pautas específicas . "En un campo común podés usar herbicida, acá tenés que ver otras alternativas", dice Goldaracena. Su empresa les compra a productores de Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe y La Pampa. Y le vende todo a Tesco, la cadena de supermercados más grande de Gran Bretaña.

"Viene una seca muy grande y tenés que comprar pasto orgánico o trasladar la hacienda a otro campo ecológico", agrega. Por eso, muchos coinciden en que los productores se dividen en dos grupos: los convencidos, que se pasaron a orgánico porque defienden la fertilidad del suelo y el bienestar del animal y los que tienen un campo que por sus condiciones no les justifica el uso de fertilizantes y agroquímicos.

Entre los primeros está Gonzalo Roca, presidente de MAPO (Movimiento Argentino para la Producción Orgánica) y ganadero ecológico. "Los productores orgánicos hacen un ciclo cerrado, hacen cría e invernada (la etapa de engorde del animal)", explica. Entonces, los que hacen solo cría o solo invernada a veces quedan fuera de la cadena comercial.

Pedro Alvarez Bustos, es un productor pampeano con campos en el Caldenal, una zona no apta para la agricultura. Cría ganado orgánico pero no encuentra a quien venderle para hacer invernada y él no puede hacer el engorde en su campo porque se necesitan otras pasturas para que el animal aumente significativamente de peso.

"El futuro para el sector de la carne orgánica es excelente, el problema es el individualismo" , sostiene Roberto Rapella también ganadero y presidente de la Cámara de Certificadoras de Productos Orgánicos (CACER)."Lo que nos falta es unirnos", critica. Según él, les permitiría ampliar mercados. De los grandes consumidores de productos orgánicos, Estados Unidos, la Unión Europea y Japón, la carne orgánica vacuna sólo llega a las góndolas inglesas.

Aunque el tironeo aflojó, los productores se quejan de las vedas que impuso el gobierno a la exportación de carne para mantener los precios quietos en el mercado interno. "Uruguay sacó ventaja de la situación argentina y está posicionando su carne natural", reclaman. Con la aftosa controlada y una política que subvenciona los cortes populares para el consumo interno, los vecinos han salido al mundo. Lo mismo esperan que suceda ahora a nivel local.

Es cierto que el sobreprecio que se paga afuera por un producto orgánico ya no es tan grande, pero es el sector que más crece en la industria alimenticia mundial. "Para los mercados de alto valor adquisitivo, por más que los precios sean bastante parecidos, el que sea orgánico va a ser un valor diferencial indiscutible", pronostica Federico Ocampo, Director del Programa de Promoción de la Calidad Alimentaria de la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca.

Por ejemplo, en Gran Bretaña, que compra el 99 % de la carne orgánica que exporta la Argentina, se gastaron US$ 3.2 miles de millones en 2005 en alimentos ecológicos, 30% más que en 2004. Allí, las grandes cadenas de supermercados agrandan constantemente el espacio destinado a productos ecológicos y ahora enfrentan la llegada de un gigante del sector: Whole Food Markets, un supermercado estadounidense que sólo vende orgánico.

Bife común vs. bife ecológico

Cuando compramos carne, tenemos ciertas imágenes de vacas pastando libremente en el campo; pero no podemos saber si les aplican hormonas, si comen transgénicos y no queremos ni imaginar cómo son sus últimas horas en el frigorífico, luego de viajar apiladas en un camión-jaula.

Los consumidores que eligen orgánicos pagan más por carne de un animal bien alimentado y bien tratado desde la gestación hasta la faena. La gran mayoría de los compradores elige alimentos ecológicos por su propia salud, nada de pesticidas ni organismos genéticamente modificados; a algunos pocos, los más verdes de todos, les preocupa el cuidado del medio ambiente.

En el caso de la carne, los productores tienen que cumplir requisitos establecidos por el SENASA durante al menos dos años para obtener el sello de orgánicos. Los campos deben manejarse sin químicos y deben estar libres de organismos modificados genéticamente. Los animales deben tener espacio, alimento y luz suficiente.

No pueden ser tratados con hormonas, anabolizantes, ni promotores de crecimiento, pero sí con homeopatía, aromaterapia y fitoterapia. La normativa orgánica exige que se respete en todas las etapas el bienestar del animal.

Por eso, se promueve la monta natural, el destete de los terneros se puede hacer a partir de los tres meses y los animales sólo pueden ser trasladados hasta 400 km. Las certificadoras, que son las que otorgan el sello de alimento orgánico, hacen dos inspecciones anuales a los campos y cobran alrededor de $ 2.000 por año.

"La hacienda debe viajar poco, pero lo que es primordial es que debe trasladarse de forma cómoda, debe descansar previo a la matanza y se debe evitar el estrés del animal al momento de su muerte", explica Ricardo Goldaracena, de Eco Pampa.

En los frigoríficos se les ponen rollos de pasto para que puedan echarse a descansar y se controlan los cambios de luz, porque la oscuridad asusta a los animales. Además de asegurar un tratamiento adecuado y "humanitario"de la hacienda, la carne de un animal no estresado es mucho más tierna.

Fuente: Clarín

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