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Medidas antiinflacionarias Actualidad

Baja el peso de faena para asegurar la oferta de carne

En un intento de descomprimir la falta de hacienda en Liniers, y a los fines de evitar una nueva escalada en los precios, el Gobierno cedió al reclamo de los productores. A partir del 1º de diciembre el peso minimo de faena sera de 260 Kilogramos.
22/11/2006 00:00 hs

La medida se anunció ayer, en sucesivas reuniones que mantuvieron el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno; el secretario de Agricultura, Miguel Campos, y el subsecretario de Política Agropecuaria, Javier de Urquiza, con directivos de la Federación Agraria, de Coninagro, de la Sociedad Rural Argentina, del Frente Agropecuario Nacional y Confederaciones Rurales Argentinas.

"Nos dijeron que dentro de una semana se modificará la resolución que imponía el peso mínimo en 280 kilos, y que durante noventa días se permitirá el sacrificio de vacunos con un peso de 260 kilos", explicó Eduardo Buzzi, presidente de la Federación Agraria. "Nosotros nunca estuvimos en favor de la matanza de animales chicos, pero dadas las actuales circunstancias de una mayor demanda estacional, una menor oferta y del alza del maíz, creemos que la medida es razonable", agregó. Buzzi contó que también se analizó la necesidad de diferir una parte del impuesto a las ganancias para generar recursos para la compra de vientres.

El peso mínimo fue aplicado a partir de noviembre de 2005 y comenzó por establecer un "techo" de 260 kilos para el peso del animal faenado. La idea fue aplicar el límite de forma escalonada, llegando a 300 kilos. A partir de diciembre empezó a regir el límite de 280, tras lo que no se avanzó al siguiente objetivo, los 300 kilos.

"Planteamos que hay injusticia en la distribución entre lo que percibe el productor y el resto de la cadena", dijo Horacio Delguy, presidente del FAN.

Menos ingresos en Liniers

Al cierre de esta edición, habían entrado 6000 cabezas en el Mercado de Liniers, un 50% menos que el martes anterior (13.610 cabezas). Debido a la escasez de entradas por segundo día consecutivo y a la presión del Gobierno, el ambiente en la plaza fue notoriamente tenso. Y ante la sola vista de un cronista, consignatarios, rematadores y hasta los compradores de un supermercado se negaron a opinar de la operatoria, que en estos días se limita a la adjudicación de los lotes, por los precios máximos.

Se percibe un fuerte enojo entre los operadores, pero este sentimiento no alcanzó para que casi nadie se atreviera a opinar contra el control que impuso Moreno. Ni los frigoríficos se salvan. A Genaro Morrone, del Frigorífico El Federal, lo presionaron por no respetar los precios de referencia instaurados la semana pasada. "Pagué 2,70 por unos novillitos, y ese mismo día tenía gente de Comercio visitándome. Al día siguiente volví a pagar más, y me llamaron siete veces", contó Morrone a LA NACION, el único comprador que se animó a traspasar la barrera de 2,60 pesos por kilo.

Minutos antes, tres compradores de un supermercado ligado a capitales extranjeros que estaban en la consignataria más grande huyeron al enterarse de la presencia de periodistas. Un año antes, su asistencia hubiera sido normal. Pero desde que comenzaron las fricciones entre Liniers y el Gobierno es raro ver a los supermercados allí. "Como hacían mucha presión sobre la demanda y recalentaban el precio, Moreno les prohibió comprar acá. Hoy vienen sólo si les falla el que les vende directo", contaron los rematadores que estaban cerca, y recordaban con nostalgia cuando la cadena Coto era el mayor comprador de la plaza.

El temor a las represalias del Gobierno es un fantasma que invadió Liniers esta semana, ya que la firma Monasterio también recibió una inspección inesperada de Comercio Interior. Las presiones son un secreto a voces que nadie quiere admitir.

Antes del viernes, Moreno venía hablando con un grupo de consignatarios conocidos como "los disidentes", que discrepan con la conducción de la concesionaria del mercado, a cargo de Roberto Arancedo. Su proyecto era descabezar a la actual cúpula y poner a los disidentes para asegurarse el control de Liniers, según dijeron operadores.

"Después del viernes, les dijimos que no cuenten con nosotros. No vamos a tomar la conducción de un mercado que es una farsa", comentó un consignatario que fue invitado por Moreno y no fue. "En estas condiciones, no hay diálogo. Con esta política Liniers se muere antes de fin de año", acotó otro de los disidentes.

LA NACION

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