A pocos días de la fecha óptima para iniciar la siembra de arroz en el país, empresarios, técnicos y economistas indican que la que está a punto de comenzar será la campaña de mayor crecimiento en cantidad de hectáreas de los últimos ocho años.
Se prevé una intención de siembra de 182.900 hectáreas y las expectativas de mayores incrementos relativos se presentan en Santa Fe, con un 29 por ciento; Corrientes, 17 %; Chaco y Formosa 12 %, y Entre Ríos, con un 6 ciento.
El aliento a destinar mayor cantidad de superficie a este cultivo está dado, esencialmente, por las perspectivas de buenas cotizaciones del grano en las pizarras y por las alternativas de producirlo eficientemente en lotes donde la aptitud agrícola es baja para el desarrollo de otros cultivos. El arroz es una alternativa rentable en aquellas locaciones donde encuentra las mejores condiciones agronómicas para su desarrollo.
Eduardo Meichtry es ingeniero agrónomo egresado de la Universidad Nacional de Entre Ríos, comenzó produciendo arroz en Villaguay y desde hace algunos años decidió apostar al desarrollo de la actividad agrícola ganadera en Chaco.
Actualmente trabaja 3000 hectáreas, de las cuales 1500 están sistematizadas con taipas fijas para la implantación arrocera. Las Palmas, a 80 kilómetros al norte de Resistencia, en cercanías del río Paraguay, es la región más húmeda de la provincia, con un régimen anual de precipitaciones de 1200 milímetros anuales.
Esta zona forma parte del delta formado por el río Bermejo y tradicionalmente estas tierras estuvieron dedicadas a la producción de caña de azúcar. Actualmente, es el destino elegido para el desarrollo de un polo arrocero que hoy cuenta con una cuenca que se extiende sobre 26 kilómetros a la vera del río Paraguay.
Para regar al cultivo, construyeron un sistema de bombeo de agua desde la costa que recorre cuatro kilómetros de canal a cielo abierto y es lo que permite abastecer del elemento fundamental al arroz.
Visionarios
En lotes de Meichtry, Alberto Livore, genetista de arroz del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) junto a técnicos de BASF Argentina, emprendieron ensayos para determinar las mejores condiciones para la obtención de los mayores resultados productivos en la zona. De esta experiencia surgieron datos agronómicos para el adecuado manejo del cultivo y un descubrimiento de repercusión mundial, una variedad de arroz con resistencia a herbicidas que permite controlar la maleza que ocasiona las principales pérdidas, el llamado arroz rojo.
El Puitá INTA CL (Clearfield) fue generado a partir de la idea de cómo mejorar la tecnología para el cultivo y actualmente ya está disponible en el mercado para la implantación. "El arroz es un cultivo que es extensivo en cuanto a superficie en el mundo e intensivo en cuanto a insumos y manejo", señaló Meichtry, que a los 52 años trabaja junto a su esposa y a uno de sus hijos, Martín, estudiante de agronomía.
El empresario asegura que no comprende por qué insisten en implantar arroz en zonas donde no tiene las mejores condiciones agroclimáticas para su desarrollo. "El esquema de trabajo tradicional deviene de un modelo en secano al que se le agrega el riego por inundación y se extendió mayormente en regiones que no son las más apropiadas", indicó.
La mayor cantidad de hectáreas sembradas con este cultivo están en Corrientes y Entre Ríos. El sistema de aprovisionamiento de agua para regar el arroz se divide en dos grandes procedimientos, el bombeo proveniente de cursos de agua, como ríos o arroyos y de represas construidas para acumular el vital elemento. Estas bombas funcionan con gasoil o con electricidad.
La clave del impulso arrocero en aquellos lugares donde se puede garantizar la provisión de agua surge de la posibilidad de utilizar eficientemente suelos como los que se presentan en el establecimiento de Meichtry, que son cañadas extendidas, bajos e inundables. "Se trata de lotes que cuentan con buena fertilidad porque se formaron a partir de materiales de deposición. El gran desafío es lograr un adecuado manejo para lograr la más alta productividad en este ambiente. Estamos transformando la actividad en la zona", agregó.
En este planteo se produce arroz año tras año como secuencia en cada parcela y con laboreo convencional. "La tecnología de semillas desarrollada por Livore completó el esquema para poder sembrar en forma sustentable como monocultivo. Durante años intentamos realizarlo en siembra directa hasta que el sistema se volvió inmanejable básicamente por problemas con el manejo, de control de malezas, de rastrojos que quedan en el campo una vez cosechados los granos y que constituyen entre 8 y 9 toneladas de paja que si no se incorporan al suelo, imposibilitan la implantación en tiempo óptimo, ya que no alcanzan a descomponerse de un ciclo al otro. Además, teníamos una presencia masiva de caracoles que comen las plántulas de arroz. Entonces ahora hacemos mínimas labranzas para corregir estos inconvenientes y sembramos la nueva variedad resistente a arroz rojo", especificó.
Explicó que el suelo es apenas el sostén, que la particularidad de tener que regarlo durante unos 90 días no es una complicación porque se trata de regiones donde otros cultivos que suelen competir por el espacio, como la soja, son inviables. El valor de la tierra oscila entre 400 y 700 dólares la hectárea y según detallaron, en la mayoría de los casos, contienen porcentajes elevados de cañadas y monte.
Rendimientos
En el campo de Meichtry implantan básicamente dos variedades, Puitá INTA CL, que en la campaña pasada rindió 7500 kilos promedio, y Epagri 108 y 112, ambas de arroz largo fino de ciclo largo.
Para satisfacer la demanda de agua se inundan los lotes durante unos 90 días con un caudal que genera una película de un metro cúbico por metro cuadrado de superficie, arrojado a una velocidad de 1,2 litros por segundo por hectárea. Toman agua del río Paraguay, donde la costa tiene entre 6 y 7 metros de altura. "Es un recurso de excelente calidad y abundante", agregó Meichtry.
Regar en esta región es un 20% menor en costos que en algunas zonas de Entre Ríos, citó el empresario. Medido en litros de gasoil, en Las Palmas cuesta 135 litros por hectárea por campaña.
Fuente: La Nación