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Aquellos alemanes del Volga

La inmigración de ruso-alemanes a la Argentina se mantuvo hasta la Primera Guerra Mundial. Crespo en Entre Rios y Coronel Suárez en la provincia de Buenos Aires se convirtieron en los centros más destacados de la colonización.
22/02/2006 00:00 hs

En 1762, Catalina II, la Grande, hereda el trono de Rusia. El 22 de julio de 1763 publica un manifiesto en que insta a los extranjeros con deseos de colonizar a trasladarse a Rusia a vivir y trabajar. Se les asegura franquicias tributarias y la liberación del servicio militar. Así llegaron los primeros colonizadores alemanes hasta el Volga.

Consiguieron establecer comunidades con derechos y prerrogativas. Pero hacia 1860 el Zar los obligó a prestar servicio militar, lo que los indujo a buscar nuevos horizontes. Un grupo bastante numeroso emigró al Brasil meridional. Su intención era plantar trigo, tal como lo habían hecho desde hacia generaciones junto al Volga. Con desazón, comprobaron que, pese a la fertilidad del suelo, el trigo no se daba bien. A raíz de ello, cuatro enviados se trasladaron en agosto de 1877 a Buenos Aires, donde iniciaron tratativas con el entonces ministro de interior, Bernardo de Irigoyen. Sabían lo que querían y conocían las ventajas que ofrecía Argentina.

Su oferta era garantizar la inmigración de 50.000 personas, y a cambio de ello pretendían obtener buenas tierras, junto a vías de comunicación favorables para poder exportar sus productos agrícolas. Solicitaron, además, la exención del servicio militar, libertad de culto y la instalación de escuelas alemanas.El contrato correspondiente adquirió muy pronto contornos definitivos; el parlamento argentino lo convalidó por ley . En 1878 llegaron a nuestro país 1100 alemanes del Volga.

No faltaron, por cierto, los sinsabores, como cuando les ofrecieron en la provincia de Santa Fe tierras inundables. No obstante, los resultados positivos predominaron: en Entre Ríos se establecieron varias colonias agrícolas casi cerradas, con nombres tales como Marienthal, Marienfeld, Köhler, Pfeifer. En su gran mayoría, los pobladores de estas aldeas eran católicos, pero hubo también un asentamiento netamente evangélico, que se llamó Aldea Protestante.

Otro grupo se dirigió hacia el sur de la provincia de Buenos Aires, donde los colonos se asentaron cerca de Coronel Suárez, estableciendo el pueblo de Hinojo que, al igual que Marienthal en Entre Rios, pronto se transformó en el foco de irradiación de una activa labor colonizadora de vastos alcances territoriales y económicos.

Que la Argentina haya llegado actualmente a ser uno de los más importantes silos del mundo se debe en buena parte a sus ciudadanos de origen alemán del Volga.

La inmigración de ruso-alemanes a Argentina se mantuvo hasta la Primera Guerra Mundial. Crespo en Entre Rios y Coronel Suárez en la provincia de Buenos Aires se convirtieron en los centros más destacados de la colonización. En la actualidad, los alemanes del Volga viven prácticamente diseminados por toda la Argentina. Su numerosa prole de los primeros tiempos y la división y reparto de las propiedades en parcelas cada vez más pequeñas obligaron a muchos a abandonar los sitios de colonización originales y a dedicarse a otros oficios.

A pesar de las grandes dificultades que atravesó esta colectividad durante y después de la (última guerra mundial, la institución que agrupa a los descendientes de los alemanes del Volga trata de mantener la unión por medio de fiestas y reuniones anuales en las distintas comunidades. Existe una profunda fe religiosa y se considera a la iglesia salvaguardia y apoyo de la comunidad.

Mientras tanto, en la Argentina de fines del siglo pasado, se abrían las fronteras a grupos de inmigrantes para cultivar y trabajar la tierra. Así lo testimoniaba el art. 25 de la Constitución nacional de 1853. Los primeros inmigrantes ruso-alemanes llegaron a nuestro país entre 1877 y 1878. Muchos de estos inmigrantes abandonaron la zona del Volga por temor a tener que cumplir el servicio militar, ya que Rusia estaba de guerra con Turquía. En muchos de los casos de los inmigrantes ruso-alemanes, no era la situación económica lo que los movía a emigrar, sino la situación política. Cuando se produjo la inmigración desde Alemania a Rusia, se les había prometido que no tenían la obligación de realizar el servicio militar. Pero de mientras, cambió el sistema de gobierno y muchas de las promesas hechas casi un siglo atrás quedaron en el olvido

Luego un barco los trasladó durante 40 días hasta Buenos Aires. Originariamente querían ir hasta el Brasil. Pero en Brasil estaban asolados por la fiebre amarilla, por lo que debían hacer cuarentena en el puerto de Buenos Aires. Muchos decidieron quedarse en suelo argentino- Permanecieron unos días en Bs. As. Pero luego, ¿a dónde ir?- Allí conocieron a un alemán del Volga, que ya estaba en el país, que les recomendó la zona de Entre Ríos, en las cercanías del puerto de Diamante, por ser una zona muy parecida a la de Rusia

Allí fueron alojados en una casa de ladrillos, donde permanecieron estos 975 inmigrantes durante 4 semanas. El gobierno no tenía tierras preparadas en esa zona, porque las había preparado en Santa Fe. La zona de Diamante era muy chiquita en aquel entonces tenía apenas unos negocios pobremente provistos, que no alcanzaban para abastecer toda la gente.

Todo esto, la rapidez con la que iban progresando estos colonos, admiró a los del gobierno que controlaban las inmigraciones. Tampoco se olvidaba la parte religiosa. Tanto los protestantes como los católicos tenían a uno de sus integrantes que leía la Biblia y cantaba de los himnos religiosos de su patria. El Sr. Herbel era quien guiaba espiritualmente a las protesta antes, quien era a su vez una especie de "líder" del campamento- Los católicos y los protestantes habían formados colonias separadas.

Muy pronto, la aldea empezó a quedar chica y algunos decidieron buscar otro lugar- Es así corno algunas familias llegaron a Aldea San Antonio en los últimos años del siglo pasado. Los comienzos de esta colonización fueron muy, similares a los de la zona de Diamante, donde no había nada y había cine comenzar de cero. Compraron sus tierras y se las distribuyeron a orillas del río. Familias como Baile, Huck, Spomer entre otras, que son todavía hoy muy conocidas en la Aldea. Nacieron simultáneamente tres aldeas: San Antonio, San Juan y Santa Celia.

El 11 de mayo de 1900 llega el pastor Bruno Heyne desde Aldea Protestante para celebrar cultos y bautismos para la comunidad Protestante. Así comienza la actividad protestante en la zona de San Antonio. En esta zona de San Antonio, ya había tinos colonos ruso-alemanes que habían llegado desde Gualeguaychú.

En Basavilbaso se sabe de corrientes inmigratorias de los desde principios de siglo. La zona era conocida por los ruso-alemanes debido a la corriente inmigratoria de judíos de Rusia. En la iglesia protestante, de esta zona netamente de origen ruso-alemán se comenzó a dar culto en una capilla precaria de la línea 25 en el año 1924. En el año 1928 se consiguió que la Jewish Colonization Association donara un terreno en la actual calle Alem 879. donde se construyó un nuevo edificio gracias al esfuerzo de sus creyentes.

Otro grupo de familias había arribado a Basavilbaso desde Ramírez, Aldea Protestante. Tal es el caso de familias como Neivirt, Kinder Rutz, entre otras. Las vivencias que nos cuenta don Godofredo (y muchos otros) reflejan como era la vida antes: se vivía en la colonia, lejos del pueblo, no había carne todos los días y se cultivaba para el autoconsumo. Muchos resaltan el hecho de que los colonos ruso-alemanes eran emprendedores y bastante obstinados. Uno de los aspectos que se resalta es que son muy conservadores de sus costumbres. Tal es el caso de muchas familias (que personalmente conozco) que al mudarse a la ciudad de Basavilbaso, provenientes del campo, no han instalado la corriente eléctrica y viven de una manera muy rudimentaria.

La información forma parte del sitio www.bassoenlared.com.ar y la intención de reproducirla es simplemente lograr que más gente conozca nuestra historia.

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