Recordemos que la multinacional solicita desde hace un par de años el cobro de regalías por la tecnología incorporada a sus semillas de soja RR (Roundup Ready, resistente al herbicida glifosato, del cual también es principal proveedora), que nunca fuera patentada en nuestro país. Pero su demanda, en vez de ser canalizada a través de los tribunales locales, se ha dirigido sobre los embarques a Europa de harina y porotos de soja.
En dicho proyecto, la legisladora justicialista considera al reclamo como ilegítimo. En primer lugar, porque el pago de regalías que la empresa demanda no corresponde por tratarse de un producto que no fue patentado en la Argentina, y cuyos beneficios percibió oportunamente a través de licencias de comercialización. Y en segundo lugar, porque el reclamo se formula en tribunales extranjeros e intenta ejecutarse sobre las exportaciones de harina y porotos de soja cuanto la protección otorgada en el territorio europeo está circunscripta a la función de siembra y propagación.
Los reclamos de la empresa de biotecnología agrícola podrían repercutir en la industria aceitera, hoy en expansión. Para medir el posible impacto económico de las acciones coactivas de Monsanto es necesario considerar que la soja es, actualmente, el principal cultivo de nuestro país y que Argentina es el principal exportador mundial de harina y aceite de soja y el tercer exportador mundial de poroto de soja.
Por esto, Osuna remarca la necesidad de que la Cámara de Diputados no permanezca indiferente a este litigio, en tanto las maniobras distorsivas y obstruccionistas de la firma multinacional representan un peligro latente tanto para los pequeños y medianos productores como un grave riesgo para economía de la Nación.