Quiere comenzar a certificar el algodón argentino bajo el protocolo de la "Better Cotton Initiative" (BCI).
BCI es una iniciativa que brinda capacitación sobre prácticas agrícolas sustentables a más de 2 millones de productores de 21 países. Compuesto por más de 1.400 miembros de la cadena textil, entre minoristas, proveedores y fabricantes, organizaciones de productores y de la sociedad civil, BCI ya cuenta con el respaldo de gigantes como Adidas, Levi Strauss, IKEA, H&M, entre otras marcas.
En la campaña 2017/18, los productores certificados BCI produjeron más de 5 millones de toneladas de algodón “Better Cotton” en 5,3 millones de hectáreas. Este volumen representa el 19% del algodón que se cultiva a nivel mundial. Ahora se apunta a crecer al 30% del mercado, certificando aproximadamente 8,2 millones de toneladas en 2020.
En este sistema, cada fardo BCI cosechado es identificado, y cada kilogramo equivale a 1 crédito BCI. “Dichos créditos serán requeridos por los actores de la cadena que quieran suministrar algodón certificado para, por ejemplo, confeccionar una prenda. Así, es la compra y venta de créditos la forma en que las marcas aseguran el apoyo a la producción de algodón sustentable, independientemente del destino final del algodón físico”, explicó la gente de AAPRESID.
La certificación BCI propone un sistema de mejora continua apoyado en un enfoque holístico y contando con herramientas que permiten trazabilidad en los procesos de campo. La certificación cubre los tres pilares ambiental, social y económico, y tiene la particularidad de estar diseñado para asegurar el intercambio de prácticas y alentar la acción colectiva entre actores.
Si bien en Argentina el consumidor todavía no paga un “plus” por acceder a información relativa al origen del producto, son las empresas quienes traccionan la cadena hacia atrás, entendiendo el concepto de ‘costo de transacción’ como fundamental para la sustentabilidad de su negocio. Esto significa que las iniciativas de certificación sirven como apalancamiento para el correcto funcionamiento de su cadena comercial.
“Un productor que lleva adelante normas de calidad es aquel que tiene un enfoque hacia la eficiencia, la protección de su producción y recursos. En un cultivo exigente en agua e insumos como el algodón, la medición de principios activos, calidad de suelo y agua, las rotaciones, la siembra directa, la protección y capacitación a los empleados son acciones clave para una producción eficiente”, indicaron desde la Asociación, para la que “Argentina tiene la oportunidad de asumir un rol proactivo e iniciar el camino hacia la licencia como país productor de BCI”.
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