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Fernando Forgioni

Experto en clima advierte sobre el peligro de la información en redes y reivindica al Servicio Meteorológico

15/09/2026 11:20 hs

En tiempos donde las redes sociales convierten cada anomalía meteorológica en una señal de alarma, poner la información en contexto se vuelve casi tan importante como conocer el pronóstico. Y en el agro, donde cada decisión implica importantes inversiones, distinguir entre una tendencia climática y un pronóstico concreto puede hacer una diferencia enorme.

Fernando Forgioni conoce de cerca ese desafío. Ingeniero agrónomo, magíster en Meteorología y doctorando en la misma disciplina, el profesional villamariense pasó seis años en Brasil, donde desarrolló su formación académica y trabajó junto a productores ganaderos, arroceros y maiceros de Rio Grande do Sul.

El experto analizó para el sitito Todo Agro el comportamiento del clima en la región y pone especial énfasis en separar la información científica del ruido que muchas veces circula en redes sociales.

Durante los últimos años, muchos productores comenzaron a percibir modificaciones en el comportamiento de las lluvias: inviernos más húmedos, períodos secos que se extienden y eventos de precipitaciones intensas que parecen repetirse con mayor frecuencia.

“El clima ha cambiado. Eso es innegable”, sostiene Frogioni. Y explica que una de las señales más claras está relacionada con las temperaturas: hay menos cantidad de días fríos y los períodos de frío intenso tienden a ser menos extensos. Eso no significa que el frío vaya a desaparecer. Por el contrario, pueden seguir produciéndose irrupciones de aire muy frío y eventos extremos. La diferencia está en su comportamiento y en la frecuencia con la que determinados fenómenos pueden presentarse.

Según explica, situaciones que históricamente tenían una baja frecuencia pueden comenzar a repetirse en períodos más cortos. Esa combinación entre temperaturas más elevadas y eventos extremos contribuye a una percepción cada vez más extendida entre los productores: “el clima está loco”. Pero detrás de esa percepción hay procesos que no pueden reducirse a un único fenómeno.

El Niño que se está desarrollando presenta características extraordinarias y continúa fortaleciéndose, con un marcado calentamiento del océano Pacífico. Sin embargo, eso no significa que todas las regiones de Argentina vayan a recibir automáticamente más lluvias.

Tras avisar que en Córdoba puede ser tenue, precisa que en el Litoral, el norte y parte de la provincia de Buenos Aires y el sur de Santa Fe aparecen como regiones donde el fenómeno puede traducirse en un aumento de las precipitaciones.

El ejemplo de la tormenta de Santa Rosa resulta ilustrativo. El año pasado dejó alrededor de 100 milímetros en la región; este año pasó prácticamente sin consecuencias. “Ahí tenés un ejemplo claro de que el Niño tampoco es una cuestión por la que salir a buscar ya mismo una piragua o un kayak”, ironiza.

Uno de los puntos que más preocupa al especialista es la enorme cantidad de información meteorológica que circula actualmente. Una aplicación del teléfono puede indicar que mañana lloverá. Otra herramienta puede mostrar un pronóstico diferente. Un modelo puede proyectar una determinada situación a varios días. Pero, ¿qué significa realmente esa información? “Eso es un modelo. Y un modelo tiene errores”, explica.

Forgioni considera fundamental que productores y asesores conozcan las limitaciones de las herramientas que utilizan. El modelo matemático ofrece una representación posible del comportamiento de la atmósfera, pero el profesional debe interpretar esa información, contrastarla con observaciones y otros elementos y evaluar sus limitaciones.

Por eso reivindica el rol del Servicio Meteorológico Nacional y advierte sobre una época en la que parece que cualquiera puede convertirse en pronosticador. En el agro, el problema es todavía más sensible. “Muchas veces los productores se ven bombardeados por mensajes”, señala, y recuerda que detrás de cada campaña agrícola hay enormes cantidades de capital en juego.

La meteorología también ha avanzado enormemente gracias al desarrollo tecnológico. Los modelos numéricos pueden procesar hoy cantidades de información que hace algunos años parecían imposibles y la inteligencia artificial abre una nueva etapa en la disciplina.

Pero hay algo que, según Forgioni, no cambia: la atmósfera sigue siendo extremadamente compleja. Las ecuaciones utilizadas para representar su comportamiento requieren aproximaciones y supuestos. Por eso ningún modelo puede reproducir perfectamente la realidad. Y allí aparece un elemento que considera fundamental: la observación. “Un dato que se pierde es algo que no se recupera nunca”, advierte.

Los modelos necesitan observaciones reales para ser calibrados y evaluados. Por eso cuestiona el deterioro de muchas estaciones meteorológicas convencionales y señala que las estaciones automáticas, aunque son una herramienta valiosa, también necesitan controles y calibración.

La tecnología puede procesar cada vez más información, pero necesita datos reales para saber qué tan bien está funcionando.

El avance de la inteligencia artificial abre una pregunta inevitable: ¿puede la tecnología reemplazar al profesional?. Para Forgioni, la respuesta es contundente: “Eso no va a ser nunca reemplazable”, afirma. Los modelos intentan reproducir la realidad, pero no son la realidad. Siempre existen supuestos, aproximaciones y errores que deben ser interpretados.

Por eso, lejos de imaginar una meteorología sin profesionales, considera que la evolución tecnológica probablemente genere todavía más trabajo especializado. “Tenemos trabajo para rato”, resume.

Y quizás allí esté una de las principales conclusiones de la entrevista. En un escenario donde el clima cambia, los eventos extremos pueden volverse más frecuentes y las herramientas tecnológicas son cada vez más sofisticadas, el desafío no pasa solamente por tener más datos. Fuente: Todo Agro

Fernando Forgioni

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