Saltar menúes de navegación e información institucional Teclas de acceso rápido Actualidad
CONSUMO

En Rosgan confirman que el consumo de carne vacuna pierde participación frente a otras proteínas animales

15/07/2026 11:36 hs

Los precios de la carne vacuna parecen haber ingresado en una nueva etapa. Después de varios años marcados por fuertes ajustes impulsados por la inflación, el mercado interno comienza a mostrar señales de estabilidad que, lejos de responder únicamente a una menor demanda, también reflejan una oferta de proteínas más diversificada y un consumidor mucho más sensible a los aumentos de precios.

Así lo plantea un informe elaborado por Rosgan que analiza la evolución reciente de los valores al consumidor y del consumo doméstico.

El trabajo sostiene que el escenario actual abre un interrogante: ¿se trata de una desaceleración del consumo o del surgimiento de un nuevo equilibrio de precios?

Los datos relevados por el Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (IPCVA) muestran que durante junio los distintos cortes prácticamente no registraron variaciones.

Con un precio promedio de $18.617 por kilo, el incremento mensual fue de apenas 0,3%, completando el tercer mes consecutivo con subas inferiores a la inflación.

En paralelo, el consumo aparente de carne vacuna se ubicó en 47,4 kilos por habitante por año durante mayo, lo que representa una baja del 6,4% respecto del mismo mes de 2025. No obstante, desde Rosgan aclaran que este indicador debe interpretarse con cautela.

El informe recuerda que el consumo aparente “no surge de una medición directa de las cantidades efectivamente consumidas”, sino que se estima a partir de la producción total, descontando las exportaciones.

Por ello, “refleja la disponibilidad de carne para el mercado interno y no el consumo efectivo”, además de no contemplar variaciones de stocks entre un mes y otro.

Por esa razón, el mercado recomienda analizar estos datos mediante medias móviles y complementarlos con otros indicadores para identificar tendencias de fondo y evitar interpretaciones condicionadas por fluctuaciones coyunturales de la oferta.

En ese contexto, la tendencia de los últimos años resulta clara: el consumo de carne vacuna continúa perdiendo participación frente a otras proteínas animales. Mientras tanto, el pollo mantiene niveles estables y el cerdo sigue ganando espacio en la mesa de los argentinos.

Los números lo reflejan con claridad. En 2021, el consumo de carne vacuna promediaba 49,2 kilos por habitante al año, mientras que actualmente se ubica en 47,4 kilos.

En cambio, el consumo de carne aviar pasó de 46,2 a 46,7 kilos, mientras que el de carne porcina creció de 15 a 19,6 kilos por habitante, consolidando una expansión sostenida.

Para Rosgan, uno de los factores centrales detrás de este cambio es la diferencia de precios relativos.

El informe, del que dieron cuenta en Infocampo, destaca que “con el equivalente al precio de un kilo de carne vacuna es posible adquirir aproximadamente dos kilos de carne porcina y casi cuatro kilos de carne aviar”, una relación que mejora notablemente la competitividad de estas alternativas.

Además, lejos de existir una caída general del consumo de carnes, el trabajo muestra que la ingesta total incluso aumentó.

El consumo agregado de carne vacuna, aviar y porcina pasó de 110 kilos por habitante al año en 2021 a cerca de 114 kilos en la actualidad, manteniendo a la Argentina entre los mayores consumidores de carne del planeta, solo detrás de Estados Unidos y por encima de países como Brasil y Australia.

Esa mayor disponibilidad de proteínas ayuda a explicar por qué los precios de la carne vacuna dejaron de acompañar el ritmo inflacionario.

Según el informe, “el consumidor local parece mostrar una menor disposición a convalidar incrementos bruscos en el precio de la carne vacuna, tal como ocurría en períodos de mayor inflación”.

Tras el fuerte ajuste registrado en marzo, cuando los precios minoristas aumentaron más del 10%, el mercado ingresó en una fase de mayor estabilidad que, según Rosgan, podría extenderse durante buena parte del segundo semestre.

A ello contribuirían tanto la mayor oferta estacional de hacienda terminada como la estrategia de muchos productores de retener animales para sumar kilos antes de enviarlos a faena.

Por otro lado, el informe también identifica un cambio que comienza a modificar lentamente el funcionamiento del mercado argentino: el ingreso de carne vacuna importada.

Aunque todavía representa un volumen reducido, durante los primeros cinco meses del año ingresaron al país más de 11.500 toneladas, que empiezan a integrarse a la oferta disponible para el mercado interno junto con el pollo y el cerdo.

Para Rosgan, este fenómeno constituye “otro de los cambios estructurales que gradualmente comienzan a observarse en el mercado argentino”, acercando su funcionamiento al de otros grandes países productores y exportadores de carne vacuna, donde una mayor integración comercial permite equilibrar mejor el abastecimiento interno con las exportaciones y generar mayor valor a lo largo de toda la cadena.

CONSUMO

Envía tu comentario

Teclas de acceso