La iniciativa beneficiará a los productores que desarrollan su actividad en ciertas regiones que padecen este fenómeno climático.
Se iniciaron este martes las primeras pruebas factibilidad en la provincia de Mendoza con la resina que se utilziará para producir las maya antigranizo para proteger a los viñedos de la acción de este fenómeno climático, se informó en una reuniòn que mantuvieron el presidente de Dow Argentina, el laboratorio que producirá este producto y la ministra de Produción, Débora Giorgi.
“Es un proyecto que nos permite sustituir importaciones, generando valor en el país. La producción nacional de este producto permitirá que los pequeños productores viñateros pueden mejorar la eficiencia y la competitividad, mediante la utilización de la tela, protegiendo sus campo de las frecuentes lluvias con granizo", sostuvo Giorgi, al término de la reunión.
La iniciativa beneficiará a los productores que desarrollan su actividad en ciertas regiones productivas, dijo Giorgi al término de la reunión, de la que participaron el vocal de la Agencia Prosperar, Javier Rando, y la asesora de la ministra, Anastasia Daicich.
Dow producirá en la Argentina el polietileno de alta densidad monofilamento (resina), insumo para la fabricación de la tela antigranizo. Esta semana se desarrollarán en la provincia de Mendoza, las pruebas para testear la resistencia de dicha resina y su adaptación a la maquinaria que poseen las empresas productoras de la tela en el país. La próxima semana, las mismas pruebas se concretarán en una empresa radicada en Pilar, en la Provincia de Buenos Aires.
La ministra explicó que los pequeños productores vitivinícolas podrán acceder a la compra de la tela antigranizo en el marco del Programa de Asistencia para la Cadena de Valor Vitivinícola Argentina, que se financia mediante el Préstamo BID y con el Fondo proveniente de la baja de retenciones a las exportaciones del sector.
Dicho programa está orientado a promover la integración de los pequeños productores y bodegueros a la cadena productiva y comercial, el agregado de valor en origen, la mejora de la calidad de los productos vitivinícolas, la diversificación productiva y el fortalecimiento de los sectores más vulnerables de la agroindustria sectorial. Con este programa se espera alcanzar, en la primera etapa, a más de 400 bodegas y 4000 productores de vino y uva de mesa.
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