Con desconfianza, dudas y escepticismo. Así observan las entidades del agro el cambio de nombres en la Oncca que provocó el reemplazo en la AFIP de Claudio Moroni por Ricardo Echegaray, uno de los hombres de mayor confianza de Néstor Kirchner que estuvo a cargo de la Oficina de Control Comercial Agropecuario desde su creación a principio de año en pleno conflicto con el campo.
"Más allá de los cambios de nombres, lo que importa son las políticas. Si las políticas hacia el sector no cambian, para nosotros todo sigue siendo igual de grave", evaluaron voceros de la Sociedad Rural.
En el mismo sentido, no ocultaron su pesimismo respecto de que el reemplazo de Echegaray por su segundo, Emilio Eyras, cambie el panorama que tildaron de "crítico". "Lo más probable es que lo que venga sea pura continuidad", señalaron. Por "continuidad" entienden el mantenimiento de lo que llaman "el exceso de trabas y controles" a la exportación.
Confianza. Por otra parte, consideraron que el pase de Echegaray a la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP) tiene más que ver con cuidar el organismo recaudador que con producir modificaciones profundas en la Oncca. "El cambio está claramente focalizado en la AFIP y para nada en la Oncca. En plena crisis, el Gobierno necesita poner a alguien de su extrema confianza (en el ente recaudador)", concluyeron.
El vicepresidente de CRA, Néstor Roulet, fue tajante. "Lo que tiene que cambiar en la Oncca es la política. La gente puede cambiar mil veces, pero si las políticas siguen siendo las mismas todo esto no sirve para nada".
Para el dirigente, el eje del cambio de rumbo que exige el agro pasa porque la Oncca recupere las facultades con las que fue creada. "Ya nos olvidamos de que es un organismo de control y nada más que eso. El Poder Ejecutivo le dio atribuciones excesivas, hasta incostitucionales, como la capacidad de decidir si se puede exportar o no, o distribuir las compensaciones de manera absolutamente discrecional", denunció.
Trabas. Roulet no se detuvo allí. Aseguró que las políticas de la Oncca "no tienen en cuenta las variables del mercado" y que los requisitos para la exportación "son imposibles de cumplir". En particular, apuntó a los "obstáculos" para vender carne y trigo al exterior y denunció prácticas irregulares como "aprietes telefónicos" de los que responsabilizó a la Secretaría de Comercio Interior que comanda Guillermo Moreno.
"Todas las intervenciones de la Oncca son excesivas y lo único que generan es una profunda distorsión en los mercados", disparó. "Mientras siga sin haber reglas de juego claras y siga reinando la falta de transparencia, los cambios de nombres son inútiles".
Diálogo
Desde Coninagro, su presidente, Carlos Garetto, fue tan pesimista como sus pares. "Estamos ante una decisión política. El cambio de nombres no modifica en lo más mínimo el objetivo del Gobierno que es garantizar el superávit fiscal y cuidar la balanza comercial. Nosotros no cuestionamos a personas, sino que nos interesa poder tener espacios reales de diálogo para poder debatir en serio políticas agropecuarias", sostuvo.
En esta línea, buscó restarle importancia al reemplazo de Echegaray en la Oncca. "No queremos discutir ni con Moreno ni con Echegaray, queremos discutir con funcionarios que tengan verdadera capacidad de decisión".
Interlocutor válido
En este punto, resaltó que "en la Oncca no se discuten políticas" y que los ámbitos para el debate que exige el agro deberían ser la Jefatura de Gabinete, el Ministerio de Producción o la Secretaría de Agricultura. "El cambio tiene que venir de una decisión política y no de un funcionario de tercera o cuarta línea", remató.
Por otra parte, Garetto insistió con que en el sector "el malestar sigue creciendo" y planteó que el campo "merece de parte del Gobierno el mismo trato" que otros actores de la economía. No dudó, además, en emparentar el reclamo con la crisis económica mundial.
"Se está volviendo vital que el Gobierno abra el diálogo, especialmente en esta etapa de crisis. Tiene la responsabilidad de avanzar en la búsqueda de puntos de coincidencia para encontrar soluciones que nos permitan amortiguar los efectos del colapso", advirtió.
Misma línea. El diagnóstico de Silvio Corti, director de Federación Agraria, fue lapidario. "A primera vista esto no permite suponer cambios. Eyras es la misma línea que Echegaray, así que no podemos esperar grandes cambios de política", consideró.
Sobre el funcionamiento de la Oncca, opinó que el organismo "debe transformar sus funciones a partir del diseño de una nueva política agropecuaria" y alertó: "No alcanza con modificar resoluciones. Hace falta una nueva politica que de previsibilidad al sector. Así como está, la Oncca lo único que hace es entorpecer el comercio, destruir a los pequeños y medianos productores y favorecer la concentración del mercado agropecuario".
Fuente: La Nación
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