El Banco Central de la República Argentina (Bcra) destacó que "los precios de las materias primas agrícolas se encuentran todavía por debajo de los máximos de 2008", pese a la tendencia alcista de los granos en las últimas semanas, que llevó a la soja, el principal cultivo del país, a batir sucesivos récords de cotización.
En un apartado especial de su Informe de Inflación, la entidad bancaria señaló que "estructuralmente prevalecen fundamentos, como la mayor demanda de alimentos, ante los cambios en la dieta a nivel mundial, y el desarrollo de la industria de los biocombustibles, que continuarán generando presiones alcistas sobre los precios de las materias primas a mediano y largo plazo".
El informe recordó que los precios internacionales de los granos alcanzaron en 2008 los máximos de varias décadas, tanto expresados en dólares estadounidenses como en la canasta de monedas que forman los Derechos Especiales de Giro (DEG).
La tendencia alcista actual, añadió, hace "revivir los temores de que, al igual que en aquella oportunidad, se intensifiquen las presiones inflacionarias, afectando principalmente a los países en desarrollo dada la mayor participación de los alimentos en sus canastas de consumo".
El informe recordó que en 2008 numerosos países restringieron exportaciones agrícolas, para asegurar su abastecimiento interno (seguridad alimentaria) y limitar el impacto sobre los precios domésticos, "lo que terminó ejerciendo una presión alcista mayor sobre las cotizaciones internacionales".
El encarecimiento de los alimentos desató violentas protestas en numerosos países, incluyendo Costa de Marfil, Egipto, Haití, Indonesia y Uzbekistán.
Para evitar ese escenario, en esta oportunidad varios países importadores reaccionaron aumentando sus compras preventivas de alimentos en el mercado para reforzar sus stocks, y Rusia (país exportador) cerró sus ventas externas, lo cual "contribuyó también a amplificar el impacto sobre los precios internacionales".
Otro factor que contribuyó a elevar cotizaciones, tanto hace dos años como hoy, fue la depreciación del dólar frente al resto de las monedas.
"La pérdida de valor de la unidad de cuenta en la cual se realizan la mayor parte de las transacciones de las materias primas a nivel global presiona al alza de las cotizaciones nominadas en dólares", a la vez que origina "un fortalecimiento del rol de reserva de valor de los commodities en relación a la divisa norteamericana", explicó el Bcra.
En efecto, entre enero de 2007 y julio 2008, el dólar se depreció 20% respecto al euro, mientras que la actual suba de los commodities estuvo acompañada por una pérdida de valor de 13%.
El informe del Central resaltó, sin embargo, las diferencias entre la experiencia anterior y la actual, por los distintos ciclos del escenario económico global y sus perspectivas.
La suba de 2007-2008 se produjo en un contexto de generalizado crecimiento económico mundial, a lo largo de varios años, tanto en países avanzados como emergentes, en tanto que la actual fase la recuperación económica en los países avanzados "no logra consolidarse y persisten aún elevados riesgos a la baja".
Los ratio de stock-consumo para la campaña 2007-2008, además, se ubicaron en valores mínimos y generaron un menor margen de respuesta ante shocks de oferta.
Los inventarios presentes de trigo, en cambio, "son más elevados, aunque se encuentran desde hace varias campañas por debajo del promedio histórico", lo que permite "ajustes más moderados frente a shocks de oferta".
Así, las subas recientes de las cotizaciones agrícolas reflejan, básicamente, "factores coyunturales", evaluó el Bcra.
La sequía en la región del Mar Negro, una de las principales zonas productoras de trigo, y el cierre de envíos de Rusia, presionó a la suba del trigo, y arrastró a otros commodities.
No obstante, la cosecha mundial de trigo en 2010 será la tercera más importante de la historia, por lo que la reciente suba de precios sería "sólo un shock de oferta que los mercados agropecuarios podrían absorber sin mayores complicaciones".
La última diferencia importante entre 2008 y hoy reside en el precio del petróleo, que llegó a superar los 140 dólares por barril e influyó sobre las cotizaciones agrícolas a través del aumento de costos (transporte, insumos, fertilizantes) y de la correlación existente con los precios de los biocombustibles.
En la actualidad la cotización del crudo se encuentra 45% por debajo del pico de mediados de 2008, por lo cual la presión que genera sobre los precios agrícolas es sustancialmente menor, concluyó el informe del Banco Central.
Fuente: El Enfiteuta
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