En la Argentina, donde la producción ya alcanza el millón de hectáreas con un rinde promedio de 4,6 toneladas por hectárea, no es fácil encontrar canales de comercialización.
Los operadores cerealeros consultados consideran, en su mayoría, que al momento de la cosecha que puede confluir con el maíz y la soja, el sorgo pasará a un segundo o tercer plano para su acopio.
Tampoco es fácil estimar su cotización, por debajo de los 200 pesos la tonelada, para prever la campaña.
Sin embargo, en un foro de Engormix se sostiene que existe "un interés creciente en el sorgo como un cultivo de bioenergía porque es tolerante a la sequía y crece bien en los terrenos marginales no apropiados para la producción de muchos otros cultivos".
En general, cuando la tierra está agotada, en la Pampa Húmeda por el abuso de los sistemas extreactivas, aparece el cultivo de sorgo con altos rendimientos, y es menos demandante en fertilizantes y agua.
En Houston, Texas, se reunieron este año más de 100 expertos en una conferencia que también estuvo patrocinada por la Empresa Brasileira de Pesquisa Agropecuaria de Brasil (EMBRAPA), junto con la universidad china de Tsinghua.
En el foro, Arturo Gracia, un ingeniero agrónomo mexicano de Michoacan, opinó que el uso de los granos para producir "etanol" tiene "lamentables consecuencias como es la competencia con la alimentación humana o animal".
Durante la campaña 2006-2007 se produjeron en el país 2.8 millones de toneladas de sorgo, y fue la provincia de Santa Fe con más de 700 mil hectáreas sembradas la que tuvo mayor superficie de sorgo.
En la campaña agrícola 1970-71 se alcanzó el máximo valor en el área sembrada, 3.1 millones de hectáreas.
Sin embargo, el mejor rendimiento le correspondió a San Luis con 5.9 toneladas por hectárea en 29 mil hectáreas cosechadas.
Los técnicos de la Secretaría de Agricultura de la Nación recomiendan su siembra para el área núcleo de la pampa húmeda.
A efectos de "iniciar el proceso de recuperación de suelos muy degradados en combinación con un conjunto de prácticas conservacionistas, entre ellas la siembra directa y la rotación de cultivos".
Originario de los trópicos de África y Asia, crece en suelos y climas cálidos, por esta resistencia a la sequía es un cereal preferido en muchas partes del mundo.
La Secretaría de Agricultura que dirige Carlos Cheppi analiza que "en nuestro país, a pesar de disponer de una importante amplitud ecológica para su cultivo", la superficie disminuyó, a partir de la década del 80 "debido a los bajos precios percibidos por el productor al momento de su venta".
Pero también considera que el maíz reemplazó al sorgo en áreas donde el desplazamiento de la isohieta de los 700 milímetros hacia el oeste de Argentina, permitió su cultivo porque el régimen de lluvias cambió el panorama.
La introducción de las primeras semillas híbridas en el año 1957, facilitó la rápida expansión del cultivo en el transcurso de la década del 60.