Como si las propias restricciones a las exportaciones de carne aplicadas por el país no fueran suficientes, el principal cliente individual de cortes bovinos argentinos, Rusia, anunció que restringirá las compras al país. La agencia sanitaria de ese país detectó "sustancias prohibidas" en la carne de algunos embarques provenientes de frigoríficos argentinos. Entre el conflicto agrario y mayores requisitos para despachar alimentos consumidos en el país, las exportaciones de carne totales cayeron 15,5% en lo que va del año.
El comprador del 20% de las exportaciones de carne bovina del país les cerrará los envíos a algunos frigoríficos argentinos. El servicio federal de supervisión agrícola de Rusia, el equivalente al Senasa local, informó que encontró "sustancias nocivas o prohibidas" en los embarques de carne provenientes de la Argentina y de otros siete países.
Si bien esa agencia no dio mayores precisiones, fuentes de frigoríficos locales especularon con presencia de restos de hormonas o anabólicos. Esas sustancias, prohibidas en la mayoría de los países, se utilizan para lograr un mayor engorde del animal a través de la retención de líquidos. Pero pueden ser tóxicas para el consumo humano o rebajar la calidad de la carne.