Pese a que la Comisión de Enlace les pidió a los ruralistas que no interrumpieran el tránsito, se espera que grupos de productores se manifiesten a la vera de las rutas en distintos puntos del país como, de hecho, ocurre desde anoche.
La medida de fuerza también implica un férreo control de cargas en las rutas para corroborar que los camiones no transporten carne o granos.
Ante ese escenario, ya desde anoche hay chacareros a la vera de las rutas, sobre todo en las zonas más afectadas por la sequía, como Carmen de Patagones, Villalonga, Villarino, Coronel Dorrego y Stroeder, en el sur bonaerense, y en decenas de puntos de las provincias de Santa Fe, Córdoba y Entre Ríos. En estas dos últimas resolverán entre hoy y mañana qué características le darán a la protesta, pero todo hace prever que el ánimo caldeado entre los productores se expresará en los caminos en decenas de localidades.
Detonante. El campo convocó a este paro tras el veto del Gobierno a una ley que suspendía total o parcialmente la aplicación de las retenciones a los 37 partidos de Buenos Aires que más sufrieron la excepcional falta de agua de este año. El sector también rechaza la aprobación en el Congreso de la delegación de facultades legislativas en el Poder Ejecutivo, entre las que figura la potestad de establecer y modificar derechos de exportación.
"Esto no se va a quedar sólo en un paro, es el comienzo de un plan de lucha", advirtió ayer el presidente de la combativa Confederación de Asociaciones Rurales de Buenos Aires y La Pampa (Carbap), Pedro Apaolaza. "Vamos a ver si el Gobierno sigue queriendo confrontar, indiscutiblemente es el comienzo de un plan de lucha", coincidió el vicepresidente de Confederaciones Rurales Argentinas (CRA), Néstor Roulet.
La promesa por parte del ruralismo respecto a que este paro no generará desabastecimiento se pondrá en riesgo si extienden el cese de comercialización, en caso de que la adhesión a la medida de fuerza sea alta.
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