La crisis de los mercados financieros y la baja en el precio del petróleo volvió a perturbar el negocio de los commodities con una paulatina disminución en las negociaciones a futuro.
Sebastián Villena, director de la empresa Agroprecisión, aseguró a la agencia Noticias Argentinas que es "muy temprano para hacer movimientos grandes" y que no es oportuno "salir a quemar stocks".
Otra corriente de consultores se pronunció por la conveniencia de desprenderse del maíz "viejo" de la cosecha anterior, mientras avanza con dificultades la siembra de la presente campaña.
Villena, con una mirada de la crisis financiera mundial, desde Perú donde asesora a empresas agropecuarias, recordó que para esta época el productor argentino contaba con el "dinero de los stocks de cereales y oleaginosas, lo que ahora no ocurre porque los costos directos de los cultivos se duplicaron".
"El productor hoy carece del financiamiento para hacerse de los insumos que necesita", evaluó este ingeniero agrónomo, asesor de CREA, quien es partidario de la diversificación en los negocios agropecuarios.
Al igual que otros asesores opina que la caída que se observa "del 20 a 30 por ciento en los lotes de trigo y la dificultad para sembrar maíz por la falta de humedad", convertirá a los productores en "soja-dependientes".
En la campaña de granos gruesos regirán el precio de la soja y las variables condiciones climáticas que afecten al cultivo, se analiza en distintos ámbitos.
Los precios de los commodities (materias primas comunes) bajaron este martes en las plazas argentinas.
La soja estuvo disponible entre 790 y 850 pesos la tonelada, un 10 por ciento menos que en la víspera, mientras que el maíz se mantuvo en 410 pesos, diez centavos más alto que la semana pasada.
En cambio, el trigo osciló en Necochea a 540 pesos la tonelada y en Rosario a 550 pesos los mil kilos. El girasol descendió un 20 por ciento respecto de la víspera y varió en las distintas plazas, disponible entre 800 y 785 pesos.
La incertidumbre ganó de nuevo la oferta ya que el inicio de la campaña de granos gruesos encuentra al productor sin poder diversificar la cartera de cultivos y con escasa previsibilidad.