Una vez electo como senador de la Capital, el fundador de Proyecto Sur, Fernando Pino Solanas dio luz verde a su espacio político para que presente un proyecto de ley que de aprobarse podría dejar a la 125 en el olvido más oscuro de la historia argentina.
Se trata de una iniciativa que presentó Luis Cardelli (ex candidato a vicepresidente de Proyecto Sur en 2011) que acompañó Víctor De Gennaro, conductor político de la CTA que preside Pablo Micheli aliado de la FAA que preside Eduardo Buzzi.
La propuesta parlamentaria apunta a recuperar la “función ambiental y social de la tierra” sobre la base de que el derecho de propiedad privada “debe estar circunscripto en los límites de una función social de la propiedad”, según expresa el autor de la iniciativa.
En esa línea de razonamiento, Cardelli, asegura que el latifundio y la concentración de la tierra en pocos propietarios entra en contradicción con el principio humanista de que "la tierra ha sido dada para todo el mundo y no solamente para los ricos".
La ley, si fuera sancionada, permitiría que el Congreso expropie campos y serían “susceptibles de expropiación” los establecimientos donde se comprobare que en el “proceso productivo utilizado hubieran causado contaminación de las aguas, degradación de los suelos, del ambiente, afectado la biodiversidad o la salud humana”.
También los campos “que se encontraran abandonados, por no ser explotados por sus dueños por más de tres años. Se considerará también abandonado todo inmueble rural que fuera explotado por debajo del 30% de su capacidad potencial”.
Podrían expropiarse además los predios “que pudiendo beneficiarse por obras de riego o infraestructura construidas con financiamiento estatal, no lo hicieran luego de transcurridos dos años de implementado el financiamiento”.
A la vez que son pasibles de una ley expropiatoria los “inmuebles rurales de más de 10.000 hectáreas que por su importante superficie y estratégica localización, permitan una expropiación parcial para fines sociales y ambientales”.
El diputado Cardelli considera que la “reforma agraria” es “una asignatura pendiente” en la historia argentina. Al igual que “la distribución de la tierra, la desconcentración, la lucha contra el latifundio, hoy contra los pools de siembra, la lucha contra el modelo de monocultivo”.
“Lo que esconde esta postergación es el derecho de la sociedad a explotar su propia tierra, y el derecho de un Estado a acompañar esa producción y fortalecer el crecimiento de aquella”, resume el legislador de Proyecto Sur.
El Enfiteuta
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