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Jornadas técnicas arroceras Actualidad

Pyricularia, ocasiona importantes pérdidas económicas en arroz

El cultivo del arroz es afectado por numerosos y diferentes enemigos naturales. La pyricularia es considerada como una de las principales enfermedades que ocasionan perdidas de rendimiento del 60%, sostuvo el Ing. Sebastián Martínez.
12/09/2013 21:34 hs

En las áreas arroceras las enfermedades causadas por hongos son las más numerosas, y entre éstas se encuentra la Pyricularia. “Por las condiciones dadas en los últimos años, en cuanto a los cambios en el manejo cultural tendiente a obtener mejores rendimientos, actualmente es una de las principales enfermedades por la aparición explosiva que tiene y que deja un poco desconcertado al productor. Es una enfermedad que aparece rápidamente y ocasiona daños” comentó a Campo en Acción el Ing. Sebastián Martínez, INIA Treinta y Tres (R.O.U.).

“En Uruguay hay estadísticas de pérdidas del 10 por ciento de rendimiento en un año a nivel nacional, mientras que a nivel de chacra se producen pérdidas que rondan entre el 50 al 60 por ciento del rendimiento en sitios localizados” comentó el especialista. A su vez, sostuvo que el agente causal es un hongo, un patógeno muy especializado en el cultivo de arroz, que manifiesta gran capacidad destructiva y desarrolla rápida adaptabilidad en las nuevas variedades ya los fungicidas específicos.

Comúnmente la enfermedad “aparece a partir de la tercera o cuarta hoja en adelante, pero es más frecuente a partir del macollaje. Los principales daños aparecen en el pedúnculo, ramificaciones y estructuras florales. Comúnmente la infección ocurre en la base de la panícula (cuello o nudo ciliar) provocando el necrosamiento y estrangulamiento del área afectada”.

Según el especialista, las lesiones foliares son alargadas con extremos puntiagudos, de bordes marrón-rojizo y centros grisáceos. La extensión y confluencia de varias manchas producen secamiento parcial o total de la lámina foliar. “La principal fuente de inoculo es el rastrojo y la semilla de mala calidad” indicó el especialista.

“Dentro de las disposiciones ambientales las temperaturas mayores a 18 grados, humedades arriba de los 80 a 90 por ciento, días con rocío o nieblas y la baja radiación solar son las condiciones propias que favorecen al desarrollo de la enfermedad. Muchas veces es inevitable que la alta densidad de plantas, la alta fertilización nitrogenada y el uso de cultivares sean susceptibles para el desarrollo de la enfermedad”.

“Malos manejos agronómicos, errores en la mal aplicación de un fertilizante o al volcar demasiada semilla repercute en el desarrollo de la enfermedad. Y errores, por ejemplo, en el mantenimiento de la lámina de agua en forma incorrecta es ahí donde aparecen los primeros síntomas. Lugares donde tuvimos problema de riego es ahí donde son el primer lugar que van a atacar”.

La magnitud de las pérdidas económicas se encuentra determinada por los niveles de susceptibilidad de las variedades sembradas y por el tipo de manejo agronómico que ellas reciben. El monitoreo es una herramienta fundamental para prevenir la misma. “Es importante ir a los lugares característicos para observar los síntomas de aparición y así poder tomar una medida de manejo o de control químico”.

De la redacción de Campo en Acción

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