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Productores de trigo se quejan de lo que transfieren a molinos

Los productores de cereales están de parabienes en todos el mundo. Menos en la Argentina, donde la política de intervención en el mercado granario por parte del Gobierno hace rabiar a los trigueros. Los productores transferirán US$ 666 millones.
11/03/2008 00:00 hs

Por la aparentemente imparable alza de las commodities a niveles históricos, los productores de cereales están de parabienes en todos los países productores. Menos en la Argentina, donde la política de intervención en el mercado granario por parte del Gobierno –el registro de exportación está cerrado desde noviembre– hace rabiar a los trigueros mientras ven las ganancias que podrían tener escurrírseles entre los dedos.

Y, en medio de la impotencia que sienten por no poder disfrutar del boom como sus colegas estadounidenses o ucranianos, denuncian que la política de intervención no hace más que favorecer a la molinería, sector al que los productores transferirán US$ 666 millones este año por las distorsiones del precio.

"Los molinos compran el trigo a precio de mercado local [$ 605 la tonelada], que no es el mismo que marca Agricultura [739]ni el del mercado mundial. Luego, reciben una compensación por la diferencia entre el precio local [los $ 605]y el de abastecimiento [370], que es lo que Agricultura considera que debería valer el trigo para que el pan y otros derivados no pasen de determinado precio. Pero lo curioso es que después exportan ese trigo como harina, con una alícuota de exportación de 10 por ciento, frente al 28 por ciento que tributa el trigo", explicó Ernesto Ambrosetti, del Instituto de Estudios Económicos de la Sociedad Rural (SRA). "Al final, tenemos que, fruto de este conjunto de distorsiones, los productores están transfiriendo anualmente 666 millones de dólares a los molinos, monto aproximado de pérdidas que surge del valor de 739 pesos del precio FAS teórico menos los 605 pesos del valor real que se paga acá, multiplicado por la producción total de trigo", agregó.

Mayores ganancias

Según Ambrosetti, la intervención sobre los precios sólo genera mayores ganancias que nunca a los molinos, ya que no es que se vuelque más harina al mercado interno, sino que se exporta más. No por nada, dijo Ambrosetti, la molinería viene duplicando año tras año su desempeño en las ventas externas.

Esto es reforzado por los cálculos de la propia Federación Argentina de la Industria Molinera, que calcula que puede cerrar 2008 con 1,5 millones de toneladas exportadas. Algunos de los destinatarios de estas exportaciones son, por ejemplo, Venezuela, un cliente conseguido recientemente en una misión auspiciada por el ministro de Planificación Federal, Julio De Vido, o Brasil, país con el que hubo una diferencia en el seno del Mercosur porque las exportaciones de harina argentina se duplicaron de 2006 a 2007. Hace un mes, los industriales harineros brasileños señalaron que la gran penetración de la harina de la Argentina en su mercado se debía al régimen tributario de este país, dada la diferencia de aranceles entre el trigo y la harina en favor de esta última.

Para los exportadores del cereal también hay críticas de los productores. "Muchos alegan que el productor también puede cobrar las compensaciones correspondientes al precio interno. Pero lo cierto es que sólo un tercio de la producción va al mercado de los molinos y tiene derecho a la compensación. El resto, que lo vende a la exportación y que está siendo pagado a un precio inferior al internacional, no tiene derecho a cobrar nada", explicó Ambrosetti. "Además, incluso para los pocos que sí cobran compensaciones el costo financiero es alto y más difícil de afrontar para un productor que para una empresa", señaló Ambrosetti.

Además, de acuerdo con los productores, si los números de las pérdidas o transferencias hacia los comercializadores se cuantifican por tonelada, la retención de trigo de 28%, frente a la de la harina de 10%, genera una ayuda competitiva de casi US$ 80 por tonelada del productor triguero al molino y, en el caso de los que venden la exportación, la transferencia trepa a los 100 por tonelada. Consultados sobre esto, ni en la Cámara de Industrias Aceiteras de la República Argentina ni en la Federación Argentina de Industrias Molineras quisieron hacer comentarios. Lo que más enoja al sector triguero es que las manos del Gobierno lograron romper la competencia entre molinos y exportadores, que les permitía a ellos conseguir un mejor precio.

Fuente: La Nación

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