El especialista, quien fuera hasta los 90 de uno de los principales empresarios frigoríficos del país, es uno de los referentes más escuchados en el sector para testear las tendencias de mercado. El empresario confirmó los escenarios que desde el año pasado se vienen dibujando en la industria frigorífica.
Es decir, tras la caída de más de 8 millones de cabezas (el stock de la provincia de Santa Fe), producto de la política oficial de pisar el precio a los ganaderos y de la brutal sequía de los últimos dos años, los precios se ajustaron y la actividad vuelve a ser negocio para la producción primaria.
Pero hasta que se reanude el ciclo productivo, que en el caso de la ganadería es más largo que en el de la agricultura, la escasez de hacienda seguirá dominando el mercado e impulsando el ajuste, ahora, en la industria frigorífica. Esto está detrás de la grave crisis ocupacional del sector.
Tonelli explicó que mientras la ganadería en general pasó de “la administración de miseria a un negocio rentable”, el desajuste entre oferta y demanda provocará tensión en todo el sector. El especialista remarcó que tras la fuerte liquidación de vientres de 2009, el stock de cabezas ronda actualmente los 47,8 millones. “Se inició una recuperación pero muy lenta, recién en 2014 se volverán a las 55 ó 56 millones de cabezas”, dijo.
La anterior liquidación permitió mantener los precios al consumidor a raya y cebar el consumo pero en noviembre, cuando se convalidó el escenario de escasez, el precio comenzó a subir. Las fuertes alzas al mostrador experimentadas a principios de año se moderaron por la caída del consumo. Tonelli señaló que “durante 2009 el consumo por habitante por año rondó los 72 kilos y este año, entre enero y junio, se ubicó en los 56 kilos”. Para la producción primaria “hoy hay un nuevo equilibrio de precios, entre 6,70 y 7 pesos el kilo”.
La cadena. Pero el doble efecto de la política antiinflacionaria iniciada en 2005 y los problemas climáticos cambiaron la característica del negocio. Básicamente, se acentuó la concentración y la extranjerización en toda la cadena, mientras cayeron los productores más chicos. El especialista describió que actualmente “el 70% de la propiedad del ganado está en manos de empresas que continúan con la cadena”. Es decir, operadores como frigoríficos o supermercados son los actuales propietarios de las vacas.
En este contexto, aunque a futuro se ve una recomposición, el negocio se achica en cantidad de actores. Los frigoríficos trabajan en un bajo porcentaje de su capacidad instalada por la falta de hacienda pero a su vez tienen en la coyuntura dificultades para pasar todo a precios porque la demanda doméstica bajó y el mercado internacional está enrarecido.
“A pesar de que Argentina es europa-dependiente y que la caída del 20% del euro presiona, los precios internacionales siguen siendo buenos, pero las limitaciones para exportar hacen que sea más sustentable la actividad para el consumo interno”, señaló.
Fuente: La Capital de Rosario
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