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Piden que se investigue la muerte súbita de animales en Larroque

Un informe del laboratorio Xenobióticos, de Buenos Aires, determinó que los animales muertos en diciembre en el distrito Pehuajó Sud, en el Departamento Gualeguaychú, luego de ser bañados con antiparasitario, tenían en su cerebro Diazinón.
27/02/2008 01:00 hs

Se trata de 25 novillos criados en Pehuajó Sud, que murieron tras haber recibido un antiparasitario vencido.

Un informe del laboratorio Xenobióticos, de Buenos Aires, determinó que los animales muertos en diciembre en el distrito Pehuajó Sud, en el Departamento Gualeguaychú, luego de ser bañados con antiparasitario, tenían en su cerebro Diazinón, es decir, el mismo producto que los campesinos usaron para controlar piojo y mosca de los cuernos en su hacienda.

El informe profesional, requerido por el médico veterinario Hugo Luis de Zan, que envió vísceras de dos animales al laboratorio para detectar el origen de la muerte de 25 vacunos el 7 de diciembre, no detectó ningún otro elemento extraño u organofosforados en los animales.

El propietario de los novillos, Virgilio Constantino Fiorotto, un pequeño productor domiciliado en Larroque, dijo a la prensa local que el producto fue aplicado por él, personalmente, con su hijo Fabricio, y que ningún organismo oficial, se trata del Servicio Nacional de Sanidad Animal (Senasa) se interesó en su caso a pesar de haber perdido 25 de los 32 animales que bañaron en esa jornada.

"Es una de las cosas más tristes que me han pasado, no por la pérdida económica, sino por la impotencia de ver caer los animales uno tras otro, y no poder hacer nada", confesó. "A los 20 minutos empezaron a caer con síntomas de envenenamiento y cuando llegó el veterinario, unos 15 minutos después, ya había muerto la mitad".

Consultado acerca de la participación que le cupo al Senasa en el caso, sostuvo que ese servicio fue informado de inmediato, porque su veterinario Hugo De Zan "preguntó dónde se podían mandar muestras para un análisis porque queríamos saber lo que había pasado, y Senasa no lo tenía ni se preocupó del asunto. Habían muerto 25 animales por causa de un producto veterinario aprobado por ellos", señaló el ganadero a UNO.

Retiro de los envases

Los propietarios responsables del producto (UNO se reserva la marca del producto y el nombre del laboratorio hasta tanto se determine fehacientemente lo ocurrido) señalaron que el producto estaba vencido, y el productor admitió que había sido elaborado en octubre de 2005 y tenía un tiempo de uso de dos años, de modo que "tenía poco más de un mes vencido, quizás, pero nadie me explica porqué murieron los animales.

Desde el mismo laboratorio me aseguran que de ninguna manera pudo ser por sobredosis, y que el paso del tiempo puede degradar el producto, pero no potenciarlo hasta el punto de matar a casi todos los animales por simplemente rociarlos sobre el pelo; eso de ninguna manera está advertido en el prospecto".

Aunque el laboratorio santafesino responsable de la marca no aceptó responsabilidades en el caso, se supo que luego del suceso fueron retirados envases de los locales que comercializan medicamentos para animales.

"Después de un prolongado tiempo recibí del laboratorio un informe sobre el producto, que no me conformó en absoluto, por algunas contradicciones y algunas indicaciones que dan ahora, pero que no están en las indicaciones del prospecto. Por ejemplo, el prospecto dice ‘conservar en el envase original’, y en el informe dice ‘usar inmediatamente después de abierto’. En ningún lado dice que yo deba tirar el producto restante, después de abrir el envase. El prospecto dice que por calor, por humedad y por acidez se degrada. El informe dice que por sobredosis no pudo haber sido, dado que la dosis para bañar un animal es de 1.250 mililitros y la dosis letal es 2.250 mililitros por kilo, estamos lejísimos", recalcó.

Luego se preguntó: "¿Por qué se potenció de esa manera? Nadie me lo supo explicar, ni el mismo dueño del laboratorio, que vino a hablar conmigo después de un mes y medio de lo que había ocurrido, cosa que debió haber hecho al otro día por la gravedad del caso, pero que muy bien se lavó las manos aduciendo que el producto estaba vencido".

Explicó que el producto que usaron "está compuesto por dos drogas: Diazinón 40%, y Cipermetrina 4% (antiparasitario externo por aspersión)", y que para bañar a los vacunos usaron métodos convencionales.

Informe del laboratorio

Un informe del laboratorio responsable del producto explica que el remedio "se administra por aspersión, sobre el cuerpo del animal, previa dilución a razón de 100 mililitros por cada 100 litros de agua, mediante bomba aspersora manual o mecánica", y que existe "un amplio margen de seguridad entre la dosis terapéutica y la dosis letal".

Luego indica que "se puede considerar que en condiciones externas de temperatura elevada que aumenta el flujo sanguíneo en piel y por lo tanto su capacidad de absorción pueda generar algún episodio de toxicidad". Dice además que no debe utilizarse en animales flacos o enfermos. El productor señaló como una ironía que, casualmente, los animales más flacos se salvaron.

Advertencia en torno al manejo

"Ahora que tengo las pruebas del análisis bioquímico en las manos quiero llamar la atención sobre los riesgos que corren las personas que manipulan estos productos, porque bien sabemos todos los que tenemos un poco de conocimiento de campo que no siempre se cuenta con todos los medios adecuados por un montón de factores y razones", especificó el productor.

En otro tramo de su relato confió que "también debieran saberlo las autoridades y los químicos de los laboratorios que fabrican tales venenos para que los maneje gente inexperta, que es muy común en nuestros campos. De la manera que murieron los animales se desprende que no es un producto con leve toxicidad sino un fuerte veneno letal, y si es así, quienes tienen a su cargo la fabricación y el control de los productos veterinarios ya debieran sacarlo de circulación, porque no se murió un animalito por casualidad. Se están poniendo en riesgo las vidas humanas. No esperemos que ocurra un nuevo accidente. Quiero que todos sepan que manejar esos productos es jugar con la vida para que otros sigan lucrando", apuntó.

Fuente: Carlos Damonte - UNO Entre Ríos

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