La semana próxima, posiblemente, haya novedades sobre la disputa entre la empresa Tres Arroyos y los pastajeros de Santa Elena por el uso y tenencia de las tierras de El Quebracho, que tuvo su pico de tensión cuando a fines de 2010 hubo un intento de desalojo.
En los últimos días concluyó el censo de pastajeros, realizado tras las negociaciones entre el Gobierno de Entre Ríos y la Federación Agraria Argentina (FAA) que representa a aquellos pequeños productores, y por estas horas los técnicos del Ministerio de la Producción trabajan en la redacción de un informe socioeconómico que será elevado a Roberto Schunk, el titular de esa cartera.
Una vez cumplido este paso, la semana que viene probablemente se concrete una reunión entre el Ministerio de la Producción, la Fiscalía de Estado y la empresa Tres Arroyos, y después el Gobierno convocaría a los pastajeros a continuar con las negociaciones.
LA TIERRA, LO CENTRAL. Luis Lemos, asesor de la FAA nacional y síndico de la Filial Santa Elena de la entidad, dijo que “estamos abiertos a cualquier alternativa, no somos cerrados ni intransigentes”, pero aclaró que la solución debe contemplar la tenencia y el uso de la tierra. “Si la propuesta no incluye la tierra, estamos hablando de nada”, remarcó.
Y las hectáreas que reclaman los pastajeros, vale recordarlo, deben tener el mismo precio que el pagado en su momento por Tres Arroyos.
Según Lemos hay muchas alternativas que pueden ser viables, no sólo la de la cría de cerdos que impulsa la Casa Gris, pero sea cual fuere la propuesta “debe incluir la tierra”, insistió.
Es que Santa Elena, y no únicamente los productores que ocupan las tierras de El Quebracho, consideró el representante de los pastajeros, necesita una diversificación productiva. “Santa Elena no puede ser Tres Arroyos-dependiente como fue durante décadas frigorífico-dependiente, y la punta del comienzo de la diversificación productiva puede ser la solución del problema de los pastajeros”, opinó.
Pero Lemos, además, se permitió poner de manifiesto la paradoja que se produjo en Santa Elena. “En la génesis del capitalismo, los campesinos se fueron transformando en obreros industriales y, en Santa Elena fue a la inversa, porque los obreros de una industria (el frigorífico) se tuvieron que transformar en campesinos. Y esto no fue casual, sino que estuvo directamente vinculado con el saqueo del que fue víctima la localidad”, analizó. “Y nosotros no responsabilizamos a ningún gobierno en particular sino al Estado provincial que durante años no atendió el tema que terminó en una situación de crisis”.
CASO TESTIGO. La solución del problema suscitado en El Quebracho es para la FAA, pero también para las autoridades, un caso testigo. Los productores y sus representantes entienden que para alcanzar una solución que incluya el uso y tenencia de la tierra, una de las históricas banderas de la FAA, solamente hace falta voluntad política del Gobierno provincial.
“Tenemos expectativas y ahora queremos que el Gobierno diga algo. Queremos encontrar una solución equilibrada para todas las partes, algo razonable”, enfatizó el síndico de la Filial Santa Elena.
Lemos, asimismo, valoró el hecho de que los pastajeros pudieran decirle al Gobierno “todo lo que piensan” y hasta se animó a decir que el Ejecutivo, tras la crisis de diciembre y las negociaciones que siguieron, “se dio cuenta de que no puede comprar el discurso de Tres Arroyos, no puede dejarse colonizar por Tres Arroyos”.
“Hay otras alternativas, otras posibilidades, porque la economía rural familiar es posible”, como es posible y necesario diversificar la economía. “Hace falta sólo voluntad política para darle solución a estos productores, que contemple el uso y tenencia de la tierra, porque hay créditos blandos para emprendimientos productivos. Sólo hace falta voluntad política”, insistió.
HECTÁREAS “SOBRANTES”. La cantidad de hectáreas que necesitaría cada pastajero para desarrollar alguna alternativa productiva es variable y depende, claro, de cuál sea esa actividad.
En este tiempo, sin embargo, los pastajeros y sus representantes gremiales han detectado hectáreas “que sobran”, es decir más hectáreas que las reales.
Por eso, quieren que el Gobierno haga “un nuevo balance de las hectáreas que dicen los títulos” y realice “una nueva mensura para determinar exactamente qué es lo que compró Tres Arroyos”, dijo Lemos.
Se trataría, según los cálculos de los pastajeros, de entre 200 y 300 hectáreas, parte de las 800 que hoy ocupan los productores. “Creemos, en principio, que las hectáreas supuestamente apropiadas por la empresa serían las que permitirían acceder a la tenencia de la tierra a los pastajeros de Santa Elena. Hay que mensurar de nuevo, la Provincia no puede dejarse enroscar la víbora”, desafió Lemos a las autoridades.
En bandeja
La disputa entre los pastajeros de El Quebracho y la empresa Tres Arroyos, en el caso de que la solución definitiva al conflicto incluya la tenencia y el uso de la tierra, es “una oportunidad que le servimos en bandeja al Gobernador”, dijo Luis Lemos, el síndico de la Filial Santa Elena de la Federación Agraria Argentina (FAA).
Es que llegar a una solución que posibilite a los pastajeros de Santa Elena acceder a una porción de tierra en un tiempo donde lo usual es la concentración sería, claramente, una demostración en los hechos y no sólo en los discursos de que al Gobierno, efectivamente, le importan los pequeños productores, los más pequeños. Haría honor, además, a la consigna de “popular y progresista” que los kirchneristas no se cansan de repetir. Porque, más allá de las atendibles cuestiones legales, el problema es esencialmente político y se resolverá con voluntad política.
El dato
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productores de Santa Elena serían efectivamente pastajeros, según el censo efectuado por el Ministerio de la Producción.
Fuente: El Diario - Danilo Lima
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