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Operarios de tambos, decididos a capacitarse pese a crisis sectorial

Un curso que se dicta en Lucas González reúne a 16 trabajadores que quieren sumar conocimientos. Para el veterinario Juan Carlos Luna, la capacitación y la información son las mejores aliadas
11/09/2017 09:15 hs

Un curso que se dicta en Lucas González reúne a 16 trabajadores que quieren sumar conocimientos. Para el veterinario Juan Carlos Luna, la capacitación y la información son las mejores aliadas.

La lechería argentina sufre desde hace muchos años, por diversas razones, una profunda crisis estructural que ha golpeado y golpea muy fuerte a los tambos, sobre todo, a los pequeños y medianos, muchos de los cuales hacen frente a una larga agonía. En Entre Ríos, en particular, donde los establecimientos lecheros chicos y medianos afortunadamente son mayoría –muchos de ellos familiares–, la crisis se siente con especial crudeza, pero aun así los productores de leche siguen luchando día a día, con enorme esfuerzo, para seguir adelante.

Este sombrío panorama sectorial, sin embargo, no logra vencer el espíritu de supervivencia e incluso de superación de muchos productores y trabajadores de la lechería entrerriana.

Desde el INTA Paraná, en este sentido, se informó que en la sede de Cooperativa Agropecuaria El Progreso, de Lucas González, dio comienzo la tercera edición del curso “El Profesional Tambero” con la participación de 16 operarios tamberos, decididos a capacitarse y sumar conocimientos, para seguir apostando a la lechería, al trabajo en el campo.

Temas.

El curso es organizado por la Agencia de Extensión Rural (AER) Nogoyá del INTA y cuenta con el auspicio de El Progreso, la Facultad de Ciencias Agropecuarias de la UNER, La Sibila, Coopar, Agrotécnica Comercial y Agroveterinaria La Herradura. Trabajo en equipo; rutina de ordeño y manejo de efluentes; calidad de leche y mastitis; manejo de pasturas; alimentación; crianza de terneros y manejo sanitario de la vaca y la recría; y reproducción son algunos de los temas que se dictarán durante le transcurso del curso. También habrá tiempo para capacitarse en temas tales como maquinarias, higiene y seguridad, y economía familiar.

Valor agregado.

Cristina Maydana, jefa de la AER Nogoyá, precisó que el curso “está organizado por un programa del INTA a nivel nacional y nosotros lo hemos reeditado en este año. Lo hacemos en Lucas González porque es el epicentro de la zona tambera” del departamento Nogoyá. Los integrantes de la cooperativa El Progreso, destacó Maydana, “tuvieron muy buena predisposición cuando les planteamos organizarlo en Lucas González” y “nos ayudaron a convocar y a motivar a los productores asociados a la cooperativa”.

Maydana está convencida de que capacitar “es dar valor agregado” al personal. “Algunos productores lo han entendido así y han mandado a sus tamberos, a quienes trabajan en la fosa”, añadió.

Compromiso.

Silvina Butarelli, profesional del INTA Nogoyá, por su parte, hace varios años que está comprometida con la organización de esta capacitación en el territorio entrerriano. Explicó que “este curso ya viene diseñado desde INTA por un equipo de profesionales referentes de las principales cuencas lecheras del país, incluida Entre Ríos. Se viene dictando desde hace varios años y ésta es la tercera edición organizada desde la Agencia del INTA de Nogoyá. Está destinado exclusivamente al operario de fosa y tenemos un perfil muy variado entre los participantes, desde la edad hasta los conocimientos”.

Entusiasmo.

Uno de los capacitadores, Juan Carlos Luna, en su carácter de médico veterinario, abordó lo relacionado a calidad de leche y mastitis. “Quiero felicitar a estos jóvenes operarios tamberos que siguen capacitándose, pese a la situación que atraviesa la lechería. Ellos siguen apostando y se muestran entusiasmados por aprender”, destacó.

Luna, además, comentó que a los jóvenes operarios “lo que más los atrapa es cuando ellos pueden llevarse información sobre los tratamientos y los diagnósticos de mastitis. Conocer por qué las células somáticas de un tambo se elevan. Estos temas son los que a ellos permanentemente les inquietan. Las industrias no todas pagan por niveles de células somáticas, sí pagan por calidad de leche en general. Por ejemplo, que no haya residuos de inhibidores en leche, ya sea antibióticos o productos químicos. Y que no haya aguado que a veces hasta por accidente puede llegar el agua a la leche. Estos temas son los que más los atrapan y buscan en las capacitaciones algún aporte y solución”.

El veterinario, asimismo, ponderó “el esfuerzo y la perseverancia” del INTA en estos cursos, entre otras razones porque “cuesta mucho organizar y convocar a la gente. Y, sobre todo, motivar a los participantes”.

Para Luna, la capacitación y la información “son las mejores aliadas en los momentos críticos. Lo que primero se pierde en las crisis es el entusiasmo. Y es inverso, cuando más difícil es la situación es cuando más nos tenemos que capacitar e informar para ver cómo hacemos para salir adelante”.

Las voces de los protagonistas

Silvia Stoll y Luis Vernackt son un matrimonio de Viale que se dedican al tambo propio y juntos tomaron la decisión de capacitarse en “El Profesional Tambero”.

Stoll recordó sus historia de trabajo: “Desde muy joven trabajé en un tambo. En ese momento éramos todas mujeres las que ordeñábamos, teníamos alrededor de 300 vacas con 14 a 16 bajadas, era un tambo importante. Ahí estuve hasta que me casé donde seguí dedicándome a la actividad en el tambo de mi marido”.

La mujer se mostró “muy entusiasmada” con el curso porque además de lo que se aprende “es valioso conocer nueva gente con la que se puede intercambiar ideas”.

Vernackt, por su parte, manifestó que “en este tipo de capacitaciones siempre sirven los temas que se ven, algunas cuestiones ya las tenemos incorporadas, otras se pueden implementar. Todos estos cursos resultan muy interesantes”.

Leandro Jords, otro de los participantes del curso, es un joven operario tambero de la zona de Nogoyá. “Comencé a ordeñar desde muy chico para ayudar a la familia, lo hacía para colaborar y estar más cerca de mi padre que se dedicaba a la actividad. Ahora estoy trabajando en un tambo de Enrique Mihura e Hijos, grandes productores en la zona de Nogoyá. El curso está muy bueno, me sirve para reforzar algunas cuestiones y me da sustento técnico a lo que vengo haciendo desde hace años, además de aprender cosas nuevas”, señaló, y opinó que el curso “tendría que expandirse más y abordar otras cuestiones” del tambo. “Aliento a otros jóvenes a participar para lograr profesionalizar la actividad”, remarcó.

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Encuentros serán dictados, uno por semana durante tres meses, durante el curso.

Se trata de clases teóricas que abarcan toda la temática referida a lo que necesita saber un profesional tambero, y dos salidas a campo donde se trata de aplicar todos los contenidos teóricos aprendidos.

Fuente: El Diario

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