Pero ahora también empezaron a entrar al mercado de cría e invernada fondos provenientes de la cosecha gruesa (contratistas, pools o productores individuales), que después de mucho tiempo vuelven a invertir en hacienda parte de lo obtenido por la soja o el maíz.
Han comenzado a comprar también aquellos que piensan que estos precios se mantendrán por un buen tiempo y que a favor de la baja (en kilos) de los arrendamientos ganaderos, alquilan un campo y lo pueblan. Compra el productor mixto, una o dos jaulitas, en la feria vecina.
Hay mucha menos oferta, porque el criador vende con cuentagotas y porque la zafra actual es tan mala como la anterior. Hay más demanda, porque ya no sólo compra el feedlot; hay otros actores que también levantan la mano en los remates.
En el inicio de la zafra, el sobreprecio de la invernada con relación al gordo no quiere bajar. A los pocos días que sube Liniers, la mejora se traslada a las ferias y la diferencia no se achica. Esta excelente diferencia de compra-venta es propia de una fase de retención del ciclo ganadero, que se afianza mes a mes.
Internacional. En Estados Unidos los precios del ganado no paran de subir. Llegaron a 2,50 dólares por kilo vivo la semana pasada, por la recuperación de la economía y el sustancial aumento de las exportaciones, las cuales están recobrando los altos niveles de embarques previos a la crisis de BSE.
Mientras tanto, el stock ganadero no cesa de caer: al 1º de enero se encontraron las existencias más bajas desde 1958 a la fecha. Para 2010 se espera la parición más baja desde 1950 y todo indica que los criadores siguen aprovechando los precios récord para vender sus vacas y salir del negocio.
La edad promedio de los criadores es cada vez más alta y muchos de ellos, por el alto precio de los campos y por el alto valor de la hacienda, aprovechan para retirarse.
Glynn Thomas, economista de la Universidad de Kansas, afirma que los consumidores están reasignando parte de su gasto en carne hacia otro tipo de alimentos, por la creciente atención que los principales medios (como el show de Ophra Witney) le están dedicando al tema de bienestar animal.
En Uruguay, mercado tomado como testigo o centinela por muchos ganaderos argentinos, el novillo aumentó casi 25 por ciento en menos de cinco semanas (de 3,35 a 4,15 dólares por kilo en gancho), debido a la baja en la oferta de ganado para faena y la competencia de la sobre invertida industria frigorífica por cumplir con sus planes de faena.
La Voz del Interior - Ignacio Iriarte
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