"Este es un gobierno peronista y, por lo tanto, prosindical. De una u otra forma, los frigoríficos van a reincorporar a la gente", le prometió el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, al líder de la Federación del Personal de la Industria de la Carne y sus Derivados, Alberto Fantini.
El gremialista puso al tanto al funcionario de la situación de 270 trabajadores de dos empresas frigoríficas que fueron despedidos en los últimos días.
Aunque sin pronunciarse abiertamente, las empresas argumentan que, dada la actual situación del sector, con cupos a las exportaciones, no es rentable industrializar las carnes y prefieren aprovechar las cuotas permitidas de envíos al exterior con cortes crudos, de menor elaboración -menos requerimientos de equipos y mano de obra-, pero de mayores precios.
Fantini llegó hasta Moreno gracias a una gestión de la Confederación General del Trabajo (CGT), que conduce el camionero Hugo Moyano. También prevé reunirse con el secretario de Agricultura, Javier de Urquiza, que ayer no pudo recibirlo, pero atendió sus llamadas. La semana próxima llevará el reclamo al Ministerio de Trabajo.
"Nosotros queremos trabajar. Que no sea cosa que nos usen para solucionar sus desavenencias", dijo Fantini. Desde la oficina de Moreno no respondieron las consultas de La Nación.
El 28 de diciembre, Swift Armour (del grupo brasileño JBS-Friboi) envió telegramas de preaviso de despido a 91 trabajadores de su planta de San José, en la provincia de Entre Ríos. La misma empresa no renovó los contratos de 58 empleados temporarios en su sede central, en Rosario.
En tanto, Friar (de la familia Vicentín) despidió 50 y 80 personas de sus plantas de Reconquista y Santa Fe, respectivamente. "Son 279 personas menos. Es mucho para nosotros. Queremos que las partes se junten y de una vez por todas digan qué van hacer", agregó el gremialista.
Más despidos
"Otras empresas con posibles cuadros de despedidos aún no confirmados son Finexcor en sus establecimientos de San Luis y San Jorge [Santa Fe]y Frigorífico Rioplantense [de General Pacheco, Buenos Aires]", agregaron otras fuentes sindicales.
En todos los casos se trata de firmas que producen termoprocesados: carnes cocidas congeladas, enlatados, extracto de carne y otros insumos para la industria alimenticia, entre otros productos. Estos alimentos, que se elaboran con vacas de conserva -las que salen del ciclo productivo-, no se consumen en el mercado interno.
"El secretario Moreno nos dijo que no conocía estos despidos y nos pidió que esperáramos al lunes, que lo dejáramos trabajar mañana [por hoy], que iba a hablar con los empresarios para que le expliquen", detalló Fantini.
En las próximas semanas, según la propia Secretaría de Agricultura, debería reunirse la mesa de ganados y carnes, un ámbito de diálogo en el que están representados todos los eslabones de la cadena cárnica, desde los ganaderos hasta los exportadores. Allí se conversará la política de producción y exportación de carnes para este año.
Las exportaciones de carne están limitadas desde marzo de 2006, cuando el entonces presidente Néstor Kirchner prohibió completamente los embarques para frenar la suba de los precios. Luego, esa veda se flexibilizó y los embarques quedaron restringidos a un volumen global de 40.000 toneladas para toda la industria.
Hasta principios de los años 90, la Argentina fue el mayor exportador de carne cocida del mundo, donde llegó a dominar el 80% del mercado. Pero primero por el sostenimiento de la convertibilidad hasta fines de 2001 y luego por los límites a la exportación fue cediendo posiciones que fueron ocupadas principalmente por empresas brasileñas. De hecho, Brasil es ahora el principal abastecedor mundial de estos productos.