Actualmente, el transporte marítimo constituye una posible alternativa frente al alto costo del flete y la capacidad limitada del transporte aéreo.
En ese sentido, es necesario investigar tecnologías de poscosecha que aseguren la calidad de la fruta en destino, teniendo en cuenta que el producto requiere no menos de 20 días de viaje por mar
Con este objetivo, la Unidad Integrada Balcarce (EEA INTA Balcarce-Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional de Mar de Plata) estudió el efecto del uso de atmósferas modificadas en la conservación del producto.
Se evaluaron dos variedades de arándano con altos requerimientos de frío -Brigitta y Ozarkblue-, envasados en atmósferas modificadas que se lograron con dos tipos de películas -Xtend® y polietileno de baja densidad (PBD). La experiencia se realizó durante un máximo de 40 días a 0 ºC, simulando la estadía en barco.
Regularmente se midió la concentración de oxígeno y dióxido de carbono en el interior de los envases y, a los 20 y 40 días, se determinaron el descarte (por pudriciones, sobremadurez o deshidratación excesiva), la pérdida de peso y la calidad de los frutos. El descarte de frutos a los 20 días fue inferior al 5 % en ambas variedades y tipos de envase. Sin embargo a los 40 días, la variedad Brigitta presentó menor descarte (10 % en PBD y 20 % en Xtend®) que Ozarkblue (alrededor de 30 % en ambos tipos de película). La pérdida de peso fue menor en PBD que en Xtend® (0,1 % y 2,6 %, respectivamente).
La calidad de la fruta fue muy buena a los 20 días en ambas variedades y tipos de envase evaluados, lo que permitiría considerar al envío marítimo como una alternativa viable. Para mercados más distantes o si se requiere prolongar la vida del producto por 40 días, la variedad Brigitta envasada en PBD representa la opción más adecuada.
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