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Malezas: más duras que la realidad

La problemática de las malezas resistentes es uno de los grandes temas de la agricultura actual. Por eso, técnicos y productores están en la búsqueda de las mejores estrategias de manejo para hacer frente a este problema global y creciente.
22/07/2013 10:02 hs

Para tener una dimensión de la magnitud a la que puede llegar este problema en Argentina, Michael Owen, profesor del departamento de Agronomía de la Universidad de Iowa (EE.UU.) aportó su conocimiento en una jornada sobre malezas resistentes organizada por Syngenta en Buenos Aires.

En ese país los casos de resistencia son graves. Owen citó el caso de un campo de algodón en el que el productor, debido a los problemas de control, está invirtiendo casi 400 dólares por hectárea para cosechar manualmente todas las plantas de Amaranthus palmieri (yuyo colorado) resistentes. Esta especie, muy agresiva, ya está en Argentina, y recientemente se declaró su resistencia a los inhibidores de ALS a partir de muestras tomadas en el sur de Córdoba.

Owen comentó que aun se desconoce fehacientemente la forma en que esta especie se diseminó por las distintas áreas agrícolas norteamericanas, y tampoco supo explicar cómo llegó a Argentina, aunque afirmó que en su país proviene de una zona árida y de ahí su nivel de rusticidad. Comentó además que los problemas de resistencia están instalando la idea entre los “farmers” de que existen “supermalezas” incontrolables. Sin embargo, Owen desestimó eso de plano y explicó que todo es consecuencia de la selección que el productor hace a campo con sus prácticas de manejo.

Por su parte alertó que dentro del género Amaranthus, sus diferentes especies pueden hibridar, con lo cual las resistencias a distintos mecanismos de acción pueden cruzarse y que, así, especies que no las tienen, las adquieran.

Por otra parte, el especialista norteamericano ponderó el manejo más sustentable que hace el productor argentino, a diferencia de lo que ocurre en EE.UU. con el monocultivo de maíz.

Sin embargo, no todo es color de rosas por estas latitudes ya que crecen los reportes por el control de malezas duras.

Un dato interesante en el debate, respecto a los modos de acción, lo aportó Ian Zelaya, líder de producto de la compañía anfitriona para Latinoamérica, quien sostuvo que hay principios activos de herbicidas que pierden totalmente su eficacia de control en cinco años.

Juan Carlos Papa, especialista en malezas de INTA Oliveros, sostuvo que las malezas de difícil control surgieron por el sistema de producción cortoplacista argentino y que las malezas actuales “son especies de barbecho, adaptadas al no laboreo, por lo cual es necesario controlarlas durante ese período y evitar que su ciclo se extienda más allá de la estación del cultivo”.

Así, se refirió a algunas prácticas para manejar malezas duras y resistentes. Entre las primeras destacó la importancia del monitoreo antes de la aplicación de los herbicidas, y después también, para conocer así la eficacia del tratamiento. Papa destacó también la importancia de conocer la oportunidad para el control químico y aclaró que durante los primeros estadíos de crecimiento la maleza es más débil que cuando el tratamiento se hace con la planta más desarrollada. Por supuesto, aconsejó la rotación química de diferentes modos de acción y complementarlos, en los casos en que fuera necesario, con tratamientos manual-mecánicos.

Es cierto que están las malezas problema en muchos lotes, pero también es cierto que se dispone de las herramientas para combatirlas eficientemente. Solo hay que aplicarlas.

Clarín Rural

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