Ultra Grain Compañía Cerealera S.A. entró en concurso preventivo de acreedores el 25 de agosto de 2012. Ayer volvió a suspenderse la reunión con los más de 175 acreedores (los que figuran verificados en el expediente 553 que se tramita en el Juzgado Civil y Comercial número 9, a cargo de la Dra. María Gabriela Tepsich), aunque se asegura que mucha de su deuda “está en negro”. De allí que no puede saberse con exactitud cuál es el monto global de la misma, ya que muchos productores y proveedores no habrían podido constituirse en el proceso concursal. En principio se asegura que superaría los 20 millones de pesos.
En cercanías a El Palenque, donde la empresa tiene una de sus sedes, se expresa cierto malestar por las propuestas que debían ser presentadas este miércoles 13 de marzo pero que fue postergada para el 25 de este mes. El motivo principal del malestar reside en el esquema de propuestas que la empresa presentó a la jueza y que consiste en dividir en grupos a los acreedores y realizar propuestas diferenciadas, algunas de ellas con marcadas quitas que llegan hasta el 70%.
En este esquema, Ultra Grain Compañía Cerealera S.A. realiza una oferta que para muchos productores y proveedores resulta irritativa, “pero que no deja muchas opciones”, según comentó a DOS FLORINES uno de los danmificados.
Criterios.
Al momento de la aparición de los problemas y del concurso, a mediados de 2012, Ultra Grain Compañía Cerealera S.A. tenía 40 empleados y era propiedad de una familia oriunda de Hasenkamp de apellido Ciliberti, padre e hijo, siendo Gustavo su presidente y quien aún gerencia la empresa, y a los que se sumarían en la sociedad Raúl Lagos y un empresario de apellido Tognini, accionista de un banco de primera línea del mercado.
La empresa había sido noticia en el año 1999 cuando debió cerrar las puertas de su planta ubicada en María Grande por problemas ambientales, ya que la actividad de acopio se realizaba en el corazón urbano y generaba problemas en la población. Manifestó interés por radicarse luego en Cerrito, cosa que finalmente no sucedió, y se mantuvo con sus plantas en Hasenkamp y El Palenque.
También mantenía un desarrollo en la ciudad de Hernandarias, donde intentaba establecer un puerto de embarque de granos para optimizar el negocio, que se encuentra culminado en su obra civil y, según informó una fuente interna, con “una fuerte inversión en la planta que el Gobierno obligó a construir a cambio de un ATN que nunca llegó completamente”, ya que el Estado entrerriano habría desembolsado un aporte para su construcción, que por ahora está sin funcionar y que lleva varios años. Algunos años después, aseguran, la Cooperativa de La Paz habría hecho una oferta por quedarse con ese puerto de embarque, pero las negociaciones no prosperaron.
En el expediente y según el abogado que representa a la firma, se asegura que la empresa intenta volver a la rueda operativa “a partir de la reestructuración del pasivo por la homologación, lo que hará que la concursada esté en condiciones competitivas de operar, generando utilidades que se afectarán en primera instancia al cumplimiento del acuerdo homologado y de existir mayores excedentes a incrementar su capital de trabajo, generando una sinergia que aumenta la posibilidad de recomposición de la empresa”, lo que choca abiertamente con el espíritu de rechazo que generan por estos días los titulares de la compañía en los actores de la región.
De allí que llama la atención que en el inciso h de la propuesta realizada a los acreedores donde se asegura que “la concursada tiene muy en cuenta el concepto de empresa en marcha en una situación tan difícil como la que atraviesa, en un negocio el acopio y la comercialización de granos- que se basa en la confianza que generan los actores”. Este último párrafo aparece, al menos, como extraño y extemporáneo.
Algunos productores que se muestran resignados y que conocen los rumores de campo adentro aseguran que la empresa sería comprada por una compañía que adquiriría la planta para realizar alimentos balanceados para integrarse verticalmente en su producción porcina, pero esto aún es parte del territorio del rumor y no se puede confirmar. Sin embargo, si eso sucede, según la fuente, le permitiría al directorio de Ultra Grain conseguir el flujo necesario para cancelar las deudas verificadas y le quedarían algunas monedas para recomenzar alguna otra actividad productiva.
Sin embargo, todo eso forma parte de lo hipotético. Lo único real es hoy día el malestar de los acreedores y la casi segura aceptación que hará la mayoría de la oferta propuesta. El 25 de abril se conocerá el destino de una de las empresas que concursó, silenciosamente, y que dejó una larga saga de damnificados.
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