La Asociación detalló que “cada millón de toneladas adicionales producidas de maíz genera más de 34.000 viajes de camión, o alrededor de 120 millones de pesos de facturación adicional al sector transportista”.
Los transportistas y productores, consideró Maizar, conocen esa realidad: “el flete ocupa el primer renglón de costos directos en la producción de maíz, seguido por los fertilizantes, la semilla, las labores y los herbicidas”.
Debería existir una alianza natural entre ambos eslabones de la cadena de valor del maíz”, disparó la Asociación. Y agregó: “sin embargo, hoy nos encontramos ante una situación tirante y compleja en lugar de estar frente a lo que tendría que ser una unión en provecho de todos.”
La entidad que preside Santiago Del Solar cuestionó “la imposición de tarifas por la fuerza” porque “termina afectando a los camioneros, que son quienes la imponen, ya que activa todos los mecanismos para evitarlas”.
Y agregó: “se termina generando un ambiente tenso y de rechazo entre las partes que afecta a uno de los insumos más importantes para los actores de la cadena de valor del cereal: la confianza”.
Los maiceros consideraron que “los negocios entre distintos eslabones de la cadena se lleva a cabo en un marco de libertad y respeto por las partes” y que “el transporte, principal insumo del cultivo de maíz, no puede ser la excepción”.
Para Maizar, “desde hace varios años, y cada vez en forma más exarcebada, enfrentamos situaciones en las que no prima la negociación comercial entre las partes. Existen, en numerosas zonas productivas, imposiciones directas de tarifas de transporte a acopiadores y productores, sin posibilidad de negociarlas”.
Y añadió: “esta práctica se va extendiendo a pesar de que muchos transportistas trabajan en forma honesta y negociando normalmente las tarifas en un clima de cooperación con los otros actores de la cadena involucrados, como acopios y productores”.
Maizar, en este sentido, denunció que “en algunas localidades, muchos productores fueron testigos de prohibiciones al ingreso de camiones que pertenecen a otras zonas por parte de los transportistas locales. También asistimos, en algunos casos, a la cuotificación forzada del uso del ferrocarril a los acopios de cereales, a quienes no se les permite el libre uso del tren para el transporte del cereal”.
El Enfiteuta
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