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Según la Fundación Mediterránea Actualidad

La producción sojera puede incrementarse en un 30%

La soja en la Argentina podría crecer al 3% promedio anual, llegando a 66,5 millones de toneladas en la campaña 2020/2021, con un aumento del área sembrada de 1,4% por año.
30/08/2011 16:13 hs

Así lo reveló un informe sectorial elaborado y difundido por la Fundación Mediterránea que estima, además, que "la molienda de soja podría crecer al 3,6% promedio anual, ligeramente superior a la de la producción, y que indica que cada vez más soja se destinará a la molienda, en detrimento del destino exportación" en bruto. La industria, que procesa en la actualidad 39 millones de toneladas, pasaría a 56 millones de toneladas en la campaña 2020/2021, se indicó.

Acerca de la demanda de soja, el informe afirma que es derivada de los requerimientos de harina de soja, que a su vez es derivada de la mayor demanda mundial de carnes aviar y porcina.

En las últimas doce campañas se estima que el consumo mundial de soja creció en casi 100 millones de toneladas y de esta cifra casi la mitad se concentró en China, mientras que el resto se distribuyó en los demás países del mundo.

En materia de generación de divisas, el informe privado proyecta tres pautas: una conservadora con un valor FOB de 450 dólares la tonelada, una moderada con un valor FOB de 500, y una optimista con un valor FOB de 550 dólares la tonelada.

En base a estas proyecciones los ingresos generados por la cadena de exportación se encontrarían en el rango de 26.500 a 32.350 millones de dólares en la campaña 2020/2021.

Ello, sin incluir las divisas adicionales que se generarán a partir de la mayor exportación de biodiesel basado en aceite de soja, se indicó.

El informe señala que "esta mayor producción de soja y de sus derivados requerirá ampliar la fuerza de trabajo de la cadena", y estima que "el empleo directo pasaría de 277 mil puestos a 325 mil puestos, una generación neta de 48 mil puestos".

El estudio consignó que "si bien la producción de soja en Argentina crece en forma sostenida, desde comienzos de la década de los ‘80, un hito en la evolución de la producción de esta semilla oleaginosa es la habilitación del uso de semillas de soja transgénicas en el año 1996".

El informe hace hincapié en que "la mayor producción de granos en general pero de soja en particular, que se observa en Argentina en las últimas décadas, se lleva adelante sobre campos fundamentalmente otrora ganaderos".

Si se analizan y comparan estadísticas censales de los años 1988 y 2002, se encuentra que las nuevas tierras que ganan tanto los cereales como las oleaginosas las pierden, casi en una relación 1 a 1, las forrajeras (anuales y perennes), cultivos asociados fuertemente con la actividad ganadera, señala el informe.

Asimismo, se indica que el procesamiento de la soja está fuertemente concentrado en la provincia de Santa Fe, que cuenta con las plantas industriales en las que se procesa casi el 90% de la soja que se industrializa en el país. Le siguen muy de lejos las provincias de Buenos Aires y Córdoba, con 7 por ciento y 4 por ciento respectivamente.

La riqueza de la soja

La soja es una planta herbácea que pertenece a la familia leguminosa. Es originaria de Asia oriental, pero se cultiva en todas las zonas templadas. Tiene un fruto parecido al frijol, comestible y muy nutritivo. De las semillas se extrae un aceite de uso alimentario y los restos de la extracción poseen un alto contenido en proteínas.

En la actualidad la mayoría de las toneladas de soja que se producen en el mundo se cultivan en: Estados Unidos, Argentina, China, Malasia, Canadá y Brasil. La soja tiene un alto contenido de proteínas (37% de su composición) -entre dos y tres veces más que la carne-, en especial glicina, caseína y lunasina.

También posee lípidos (23,5%), hidratos de carbono (23,5%) y fibra (12%). Se trata, por lo tanto, de un alimento muy completo que contiene todos los aminoácidos esenciales, cantidades importantes de vitaminas A, D y E junto a algunas del complejo B; y minerales como potasio, fósforo, calcio, magnesio y hierro, entre otros. Pero sobre todo, contiene isoflavonas -en especial tres: genisteína, daidceína y gliceteína-, sustancias de acción similar a la de los estrógenos.

Fuente: Nuevo Diario de Santiago del Estero

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