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Se discutirá un plan integral Actualidad

La Presidenta aceptó rever la política sobre el campo

En su primera reunión personal con las entidades del campo, la presidenta Cristina Kirchner defendió ayer la suba de retenciones a las exportaciones de granos, aunque reconoció errores de instrumentación y sentó las bases para un diálogo permanente.
12/04/2008 00:00 hs

El jefe de Gabinete, Alberto Fernández, coordinará esa mesa. Se dividirá en varios sectores: granos, ganadería y leche, entre otros.

"Los aspectos técnicos los hablan con el jefe de Gabinete", dijo la Presidenta a los ruralistas. "Fue una reunión para destrabar el conflicto político, de contenido general", dijo Mario Llambías, presidente de Confederaciones Rurales Argentinas (CRA), en la Casa Rosada.

El encuentro duró casi tres horas. La Presidenta había citado a los dirigentes del agro a las 12.30, pero los recibió a las 13.45, en el despacho presidencial. Les ofreció dos rondas de café, pero nada de almuerzo. Era lo de menos, para ellos. Tras los 21 días de paro y de crisis política por las retenciones móviles anunciadas del 11 de marzo, hubo motivos para abrigar una tenue esperanza de revisar, aunque sea en el futuro y si el diálogo avanza, la cuestionada suba de las retenciones. Los ruralistas no exhibieron sus propuestas. Lo harán en las reuniones técnicas.

"La discusión sobre las retenciones quedó a un lado. Discutiremos una política agropecuaria integral. Si como marco de ello se revisan sus efectos nocivos, mejor", confió un allegado a un ruralista.

Se le explicó a Cristina Kirchner que había que actuar sobre las consecuencias de la medida: los precios tope y la destrucción del mercado a futuro que impiden tener perspectivas para el negocio a mediano plazo. La Presidenta oyó atentamente.

Ella defendió la suba de retenciones anunciada por el ministro de Economía, Martín Lousteau, que no estaba presente. Pero se mostró abierta a "dialogar sobre todo".

Alberto Fernández, único funcionario presente allí, casi no intervino. Ella llevó la voz cantante y se puso el problema político al hombro.

Sólo habló el jefe de Gabinete para concertar la reunión de pasado mañana, a las 17, con otros funcionarios, entre ellos Lousteau, y los secretarios de Agricultura, Javier De Urquiza, y de Comercio, Guillermo Moreno.

"Se acordó avanzar en otra política agropecuaria, que comprenda a pequeños y medianos productores", dijo Eduardo Buzzi, titular de la Federación Agraria (FAA).

"Hubo sinceridad de las dos partes y eso fue positivo", agregó Llambías, que calificó la reunión con siete puntos. Cristina Kirchner ratificó que los reintegros prometidos a los pequeños productores serán "ágiles e inmediatos", vía el CBU de la cuenta corriente de éstos y adelantó que se aplicará a las primeras 500 toneladas de quienes produzcan hasta 1000. "Pero eso quedó para discutir más adelante", dijo Buzzi.

La Presidenta no tenía precisiones sobre la instrumentación de las compensaciones y los reintegros: no explicó cómo, cuándo, a cuántos y a quiénes se les otorgarían. "En eso pareciera no haber definiciones y ello preocupa", dijo uno de los dirigentes rurales. Además de Llambías y Buzzi, asistieron los presidentes de la Sociedad Rural (SRA), Luciano Miguens, y de Coninagro, Fernando Gioino. En la misma nebulosa, quedó pendiente la aplicación de los subsidios compensatorios a los fletes de los productores, que residen a más de 400 kilómetros de los puertos.

"Hablaremos de reintegros, subsidios al flete, y sobre toda la política agropecuaria para producir más carne, granos, leche y productos de economías regionales", dijo Miguens.

En la Casa Rosada confiaron que la Presidenta aplicó el "estilo Cristina", dialoguista y más abierto, y dejó de lado el "estilo Néstor", confrontativo. "Tenemos que tener más y mejor diálogo. El diálogo debe ser permanente. Hay que avanzar en más producción y valor agregado. Con el jefe del Gabinete, el lunes, avancen en la máxima celeridad posible", dijo ella.

Los ruralistas criticaron los manejos de Moreno con el sector, pero no se avanzó sobre del freno a las exportaciones de carne, trigo y maíz. También eso quedó para el lunes.

"Se observó a la Presidenta consustanciada con el problema y con interés en obtener más información", dijo Gioino. La Presidenta admitió errores del Gobierno. "Podemos equivocarnos, debimos haber tenido mejor diálogo. A veces hay preconceptos, hasta podrían ser ideológicos -deslizó-. Pero dialogar no es imponer."

En un comunicado, por la noche, las cuatro entidades del agro celebraron "la predisposición al diálogo de la Presidenta", abogaron por "el desarrollo del complejo agroindustrial y del país", aunque se ratificó que el sector "continúa en estado de alerta y movilización a la espera de avanzar en cuestiones concretas".

Fuente: Mariano Obarrio - La Nación

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