Según el esquema de subsidios oficiales, los molinos deberían venderle a los panaderos 50 kilos de harina entre $ 45 y 50, para luego cobrar entre $ 12 y 15 del Estado. Pero existen lugares en los que se paga casi $ 80, mientras en las provincias del Norte ese valor se va acercando a $ 100. Desde el mes próximo, cuando empiece a escasear la harina (como ocurre en cada invierno), los precios podrían ser mayores, con su clásica consecuencia sobre el valor de venta del pan y las facturas, entre otros productos.
A mediados del año pasado, la misma bolsa de 50 kilos se conseguía entre $ 32 y 33, mientras los panaderos se mostraban preocupados porque podía saltar a la banda $ 40/$47. Desde entonces, la suba del precio internacional de los alimentos, y del trigo en particular, superó ampliamente todos los pronósticos. La respuesta del Estado, devoluciones a los molinos que vendieron a un precio oficial de $ 45, sólo funcionó unos pocos meses. "El primer reintegro se pagó rápido, pero el segundo tuvo mucha demora, por lo que muchos molinos empezaron a vender en negro", explicó un intermediario del sector.
En la actualidad, algunos molinos bonaerenses grandes venden la bolsa entre $ 60 y 65, mientras los depósitos a $ 70 o $ 75. Con casi el 90% de la producción triguera concentrada en Buenos Aires, Córdoba y Santa Fe, las provincias más alejadas son las que pagan precios mayores, en parte por los costos de flete pero también por la concentración de la oferta.
En Chaco, por ejemplo, la bolsa ya llega a $ 100, por lo que el kilo pan está cerca de $ 5. Como además cuesta conseguir este insumo, el Centro de Industriales Panaderos le pidió a la Gobernación un subsidio provincial para vender el kilo de pan a $ 3,60 en 600 panaderías. Para eso, deberían recibir la harina a menor precio. "Si se define un subsidio provincial, que se puede implementar con un ticket o alguna tarjeta, vamos a poder trabajar todas las panaderías, se generaría empleo, un mejor precio llegaría a los barrios y se rompería el monopolio" señaló el presidente de la entidad panadera, Alejandro Alaio. También denunció que "hay harina para reventa pero no para los panaderos que estamos trabajando. Es un desabastecimiento intencional para subir los precios".
Según la Oficina Nacional de Control Comercial Agropecuario (Oncca), durante 2007 se vendió en el mercado interno más harina en negro que en blanco: 3,7 contra 2,3 millones. Una de las tantas situaciones del agro sobre la cual Ricardo Echegaray, director de la Oncca, anticipó la semana pasada que tratará de ajustar los controles.