El autor es prosecretario de la Asociación de la Cadena de la Soja Argentina (Acsoja). Han pasado 46 años de mejoramiento genético de soja en la Argentina. Fue Ofpec la empresa que en 1962 comenzó con los primeros programas tendientes a la obtención de variedades locales. Desde entonces, gracias al trabajo de empresas privadas y del sector público, se ha conformado en torno de la soja la cadena agroindustrial exportadora más exitosa de nuestra economía.
La soja, originaria de China, representa alrededor del 60% de la producción mundial de oleaginosas. Las variedades actualmente cultivadas provienen de la aplicación de conocimientos en mejoramiento genético y disciplinas auxiliares como biotecnología, ecofisiología, entomología y estadística, entre otras.
Prosoja es la asociación que nuclea en la Argentina a mejoradores e investigadores del cultivo de soja. La Asociación investiga la ganancia genética para rendimiento en el país.
En Mercosoja 2006, Diego Santos y colaboradores publicaron que "la ganancia genética general en soja en Argentina, para el período 1982 a 2000, fue de 14.3 ± 4.3 kg ha-1 año-1.
Considerando el crecimiento de los rendimientos de la Argentina en el lapso evaluado (23 kg ha-1 año-1), la ganancia encontrada representa un 62 por ciento. Este aporte por parte del mejoramiento a la productividad de la soja en la Argentina es mayor que el promedio histórico citado por Evans (1993, 50%)".
Los logros del mejoramiento
El rendimiento en grano es sólo uno de los objetivos de selección en los programas locales. Las variedades tolerantes a agentes bióticos adversos han sido una rápida solución frente a epifitias como el cancro del tallo (1996/97), nematodo del quiste (1997/98) o mancha ojo de rana (2000/01).
También el mejoramiento para enfrentar ambientes estresantes ha dado variedades con buenos estándares productivos en suelos pesados, arenosos, áreas con temperaturas extremas, o diferentes regímenes pluviométricos.
El desarrollo de variedades con diferentes hábitos de crecimiento ha facilitado el cultivo de soja en variadas rotaciones y modelos productivos. De hecho, el lanzamiento de cultivares de grupos de madurez II al IX y la incorporación de genes juveniles han hecho posible la soja desde el trópico hasta la Patagonia, y desde el oeste árido hasta el oriente húmedo.
A mediados de los 90, las primeras variedades de soja tolerantes a glifosato fueron liberadas al mercado por la empresa Nidera. Los productores las adoptaron a una tasa que no registra antecedentes y hasta hoy constituye el avance biotecnológico más importante de nuestra agricultura. Estos cultivares disminuyen el riesgo ambiental, facilitan el manejo del cultivo y favorecen la siembra sin labranza con mayor cuidado del recurso suelo.
La revolución biotecnológica
Las técnicas de biotecnología que aplican el conocimiento de funciones de organismos vivos como hongos, bacterias y levaduras son utilizadas desde épocas prebíblicas. En sentido amplio, la agrobiotecnología moderna comprende dos grandes áreas conocidas como "ingeniería genética" y "selección asistida por marcadores moleculares".
Los desarrollos biotecnológicos actuales están orientados al aumento de productividad, reducción de costos, tolerancia a insectos y promoción de prácticas agrícolas sustentables y conservacionistas. Representan la primera generación de productos con biotecnología aplicada.
La ingeniería genética deriva en plantas transformadas a partir de la incorporación de genes que codifican la expresión de nuevas características para la especie. En el caso de las variedades resistentes a glifosato, el evento de transformación "A 40-3-2" desarrollado por la empresa Monsanto en EE.UU. contiene el gen CP4-EPSPS que interviene en rutas metabólicas otorgando resistencia de las plantas al herbicida.
A disposición de las empresas de mejoramiento, hizo posible la creación de las conocidas "variedades RR" que rápidamente se apoderaron de casi el 100% de la superficie cultivada. Otro caso de ingeniería genética es la obtención de variedades que producen la toxina de la bacteria denominada Bacillus thuringiensis. El gen transferido, denominado "Cry", es conocido como "gen Bt".
Los eventos que lo contienen poseen genes amplificadores de la expresión de la toxina, haciéndola más eficiente en el control de isocas de la soja, con una producción de hasta 1000 veces más respecto a la síntesis codificada por el gen bacteriano original.
Gran cantidad de variedades transgénicas están en etapa de desarrollo. Se han transferido genes que aumentan rendimiento, otorgan resistencia a factores bióticos, abióticos, toleran otras moléculas herbicidas o presentan un balance nutricional y energético que prioriza la presencia de aminoácidos y ácidos grasos de valor.
Los marcadores son secuencias de ADN cuya expresión es identificada a nivel molecular y poseen una ubicación conocida en el genoma. Al ligar genes de interés con un marcador molecular es posible seleccionar variedades portadoras con mayor probabilidad de éxito que en la selección tradicional.
Fuente: La Nación