Saltar menúes de navegación e información institucional Teclas de acceso rápido Actualidad
PRODUCCIÓN LÁCTEA Actualidad

Grupo Chiavassa, una empresa familiar que apuesta a la genética, alimentación y confort animal

El establecimiento del Grupo Chiavassa se encuentra a pocos kilómetros de la localidad de Carlos Pellegrini, en el oeste de la provincia de Santa Fe. Es una empresa familiar, que cuenta con un equipo de trabajo de más de 50 personas.
29/08/2017 16:13 hs

En un área de 1600 hectáreas Grupo Chiavassa se dedica a la producción de alimentos para las vacas en producción y reposición de recría, con la prioridad de garantizar el forraje en lo que es silo de maíz y silo de alfalfa. A su vez hacen soja y algo de granos húmedos.

Cristóbal Chiavassa, uno de los integrantes del grupo dialogó con Campo en Acción acerca de los sistemas de producción del establecimiento.

Tambos con sistema de cama caliente

Es un emprendimiento que se inició en 2014 siendo uno de los pioneros en el país. “Esto generó una necesidad de aprendizaje, por lo que hemos viajado a Israel y a EE.UU para conocer más sobre el sistema. Allí vimos la importancia de la ventilación, de cómo trabajar la cámara, de agregar sustrato de manera que la cama este confortable para el animal y se dé el proceso de compostaje”-explicó el productor.

Según Chiavassa, la idea de incorporar un nuevo sistema distinto al tradicional estuvo vinculada con la necesidad de lograr mayor estabilidad durante todo el año en cuanto a las producciones.

Uno de los aspectos señalados por el productor para tener en cuenta es pasar dos veces al día de un implemento de cincel y rotovator y semanalmente se agrega cáscara de maní para lograr una relación carbono –nitrógeno que permita el compostaje de la cama.

Sobre el manejo de efluentes, comentó que a diferencia de otro tipo de cama caliente, la particularidad que tiene este sistema es que es compost en el 100% de la superficie donde está el animal. Esto implica no tener que “lidiar” con el costo operativo de manejar el efluente líquido. En lo que es efluente sólido, se saca cada seis meses o un año y se lo tira como abono para los cultivos.

Tambo Calecita

En 2010, el establecimiento del Grupo Chiavassa se convirtió en la primera experiencia en la Argentina de incorporación de un tambo rotativo interno de 40 bajadas -popularmente conocido como “tambo calesita”-, equipado con un sistema de gestión que funciona gracias a la identificación electrónica de cada animal.

“Este sistema nos permite lograr mayor nivel de eficiencia de conversión de los animales y mayor estabilidad a lo largo del año con el mismo rodeo”- aseguró Chiavessa. Al mismo tiempo destacó la información que se genera a través del software Delpro que posibilita obtener información de manera diaria de cada animal lo que permite pensar el negocio de otra manera. Es así que hoy se trabajan con tres turnos diarios en todos los lotes, con una producción de alrededor 38,6 litros con 1200 vacas en ordeñe.

Otro punto importante de destacar en este tipo de tambo es la puerta separadora automática de animales a la salida del tambo que se utiliza para los animales a los que se debe inseminar, realizar tacto, o algún otro y tipo de tratamiento.

En referencia al manejo genético, el grupo se destaca por su fuerte apuesta a la inseminación artificial y poniendo especial énfasis en la importancia del semen. “Es un aspecto que se ve reflejado pensando en las tres patas prioritarias del negocio que son alimentación- nutrición, genética y confort, todo esto trabajando de manera integral nos permitió dar un salto importante en las producciones” -expresó Chiavessa.

Haciendo especial hincapié en el confort sobre los animales en la cama de compost, el productor resaltó que esto generó un gran impacto en producción, así como también en salud, calidad de leche y reproducción.

Otro de los aciertos de esta empresa santafesina para alcanzar mayores niveles de eficiencia productiva, fue la incorporación de los collares Rumia. Este collar que se coloca a cada animal posee un sensor de movimiento, un microprocesador, una memoria y un micrófono especialmente desarrollado para detectar los tiempos de celos y además de rumia de la vaca, el ritmo de masticación y el tiempo transcurrido entre bolos alimenticios que circulan por el esófago.

Este monitoreo permanente de la actividad y de la rumia permite identificar picos y también detectar caídas en las mismas, lo que puede revelar problemas sanitarios, desórdenes nutricionales, trastornos metabólicos, estrés o celo. Luego son los veterinarios los encargados de monitorear y diagnosticar el problema, realizando la correspondiente interpretación de los datos que brinda el sistema.

Cabe resaltar que este emprendimiento lechero trabaja cuenta con un importante equipo de trabajo integrado por alrededor de 50 empleados. “La incorporación de tecnología, la mejora en los procedimientos y en la alimentación del rodeo, sumado al capital humano son los pilares fundamentales para lograr la calidad de la producción y la sustentabilidad del establecimiento”,-aseguró Chiavassa.

Realidad del sector lechero

En este aspecto el productor consideró que si bien hay políticas que no son del todo adecuadas para lo que uno aspira como productor, -sumado a los fuertes golpes que provocan los fenómenos climáticos- hay cuestiones a trabajar tranqueras a dentro que son fundamentales para ser más eficientes con los recursos y la estructura con la que se cuenta.

Redacción: Campo en Acción

Envía tu comentario

Teclas de acceso