“El arroz es un negocio eminentemente asiático, el 95% de produce y consume en Asia. En el contexto internacional vemos un escenario de cierta estabilidad en volúmenes y precios, con algunos episodios de volatilidad que tienen que ver con la reducción de stock entre los principales países exportadores pero entre los productores y los grandes consumidores las ofertas están estables” explicó el consultor privado Fabián Francese.
En referencia los precios, el especialista reconoció que hay buenos precios por arriba del 25% que hace tres décadas atrás, sin embargo han perdido valor en los últimos 5 años debido a la falta de compromiso de algunos gobierno que soltaron las políticas de seguridad alimentaria una vez construidos los stock que dieron rentabilidad. Pese a eso el negocio se encuentra bien.
En una mirada más regional se observa que para la próxima campaña habrá una ligera contracción del área de siembra de los países de la región a excepción de Paraguay que recuperaría el crecimiento. En Brasil -luego de una cosecha muy buena- el área va a caer pero el stock se recompuso de buena manera. En consecuencia la oferta o disponibilidad para el 2018 parece alta y por lo que debería generarle un techo a las expectativas de los precios.
Considerando que Brasil es el socio estratégico de nuestro país, el especialista expresó “no esperemos nada de este país, ni para este segundo semestre ni para el 2018. Si bien va a dar algunas oportunidades, lejos está de volver a ser el gran importador que fue”.
Esto se debe a que la propia oferta interna de Brasil tiene gran disponibilidad y además tienen como socio estratégico a Paraguay que es su principal proveedor de arroz. “El negocio paraguayo ha crecido a tasas del 6,7,8% anual con inversiones significativas tanto en la parte primaria como en la parte comercial y ha estructurado un gran negocio importante hacia Brasil”-destacó.
Haciendo hincapié en Argentina, Francese señaló que se debe trabajar fuerte en los problemas de productividad primaria porque los rendimientos son más bajos que los países de la región. Además necesitamos agudizar el proceso de concentración en la industria y modificar con urgencia los costos logísticos.
Por otra parte señaló que el sector industrial argentino está trabajando en la mitad de la capacidad instalada y esto genera un fuerte impacto en cuanto a la productividad de transformación porque las amortizaciones de las inversiones son más difíciles de pagar y los gastos fijos se alocan de otra manera.
“Argentina no tiene resuelto algunos aspectos de productividad, calidad, y claramente la logística. Si se puede destacar que los productores que quedan conocen muy bien el negocio y tienen un enorme potencial para seguir creciendo” -concluyó Francese.
Redacción: Campo en Acción
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