Falta una buena lluvia y esto se nota en la espesa vegetación del establecimiento Los Laureles, un lote de 3.500 hectáreas ubicada en una isla del río Paraná a la altura de Puerto Curtiembre, pequeña localidad ribereña de la provincia de Entre Ríos.
La buena floración de primavera está finalizando y Guillermo Ruberto está ansioso esperando una lluvia que le dé fuerza a las flores del verano. De esta forma las abejas podrán ingresar néctar en las colmenas.
“La isla tiene sus complicaciones, pero es una posibilidad de diferenciarse con el producto y conseguir un mejor precio”, expresa Ruberto, quien desde hace unos seis años desarrolla apicultura orgánica en esta región.
Una de las causas que lo llevó a la isla, es la imposibilidad de ubicar las colmenas en zonas más accesibles, ya que el avance de la agricultura y los desmontes, lo obligaron a buscar zonas mas preservadas y con algo de floración.
En los últimos años la actividad apícola ha sido jaqueada por el clima y la fuerte mortandad de las poblaciones de abejas. Un problema que todavía subsiste y con diagnostico incierto en cuanto a las causas que la originan.
Entre Ríos es una de la provincia más complicada, porque en diferentes regiones los productores tuvieron una importante perdida de colmenas. En apiarios del centro y norte provincial, la mortandad pasó el 50 por ciento y oscureció notablemente el panorama para esta campaña.
Pese a los contratiempos, los apicultores siguen apostando a esta actividad y más aquellos que lo tienen como su única fuente de ingresos.
En referencia a los precios Ruberto comenta que “los mercado, por estos días están pagando U$S 2,8 precio FOB por la miel convencional, que es un buen precio en los promedios históricos. Por la orgánica, en la campaña anterior los valores pasaron los 3 dólares por kilo en tambor.
“El principal destino del producto orgánico es Europa y de allí, Alemania y Francia son los principales compradores de la miel certificada entrerriana”. Agrega el productor.
Fiscalización del colmenar
Cristián Salcedo es inspector de Letis SA, una empresa certificadora de productos orgánicos. La visita a campo le permite verificar que las actividades que desarrolla el apicultor, están dentro de las normas de producción orgánica.
“Las inspecciones se realizan en la primavera cuando comienza la floración, con el objetivo de conocer el área de libación de las abejas y luego se vuelve a inspeccionar en tiempos de cosecha, donde se verifica que las salas de extracción también cumplan los requisitos” comenta el profesional.
Según definición, se entiende por "orgánico”, “ecológico" ó “biológico”,a todo producto agrícola proveniente de un sistema de producción sustentable, que mediante el manejo racional de los recursos naturales y sin la utilización de productos de síntesis química, brinde alimentos sanos y abundantes, mantenga o incremente la fertilidad del suelo, su actividad biótica y la diversidad biológica y que permita, a los consumidores, la identificación clara de su condición de producto orgánico a través de un sistema de certificación que lo garantice.
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