El incremento en el precio internacional del aceite de soja y la decisión del secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, de congelar los precios de los combustibles a los niveles de julio despiertan fuertes discusiones internas en el Ministerio de Planificación, en manos de Julio de Vido, y entre las petroleras YPF, Esso, Petrobras y Shell, que en general no participa de las negociaciones.
Por decisión oficial, el gasoil que se consume en el país debe tener una mezcla de 7% de biodiesel, el combustible derivado del aceite de soja. El incremento en el precio internacional de ese insumo en abril costaba u$s 867 por tonelada y aun después del desplome de esta semana se ubica en u$s 1078, es decir 24% más puso presión sobre los valores del gasoil, el carburante más utilizado en el país. Con las últimas variaciones, la fórmula que elabora el Gobierno hace que el precio del mercado interno esté por encima del valor internacional.
Todas las petroleras reclamaron de una u otra manera la decisión de Moreno de congelar los precios y enfrentar, al mismo tiempo, el aumento en los biocombustibles. Por esa disputa, hace dos meses que la Secretaría de Energía, al mando de Daniel Cameron, no publica los valores de referencia para todo el país, una situación irregular.
Las negociaciones se llevan a cabo especialmente con YPF, que tiene cerca de un 60% del mercado de gasoil. La petrolera informó a Planificación que no mezclará su producto con hasta un 7% de biodiesel, reconocieron fuentes oficiales, y lo mantiene en el 5 por ciento. Fundamenta esa decisión en una carta que le envió Adefa, la asociación que reúne a las terminales automotrices, a De Vido. En términos respetuosos pero duros, le explicaron que “las empresas asociadas deslindarán responsabilidades frente a posibles reclamos de los usuarios” por daños que provoquen en los motores de los vehículos el mayor uso de biocombustibles. Cameron evitó hacer declaraciones ante la consulta de El Cronista. Pero en su entorno aseguran que respondió la misiva.
Las propuestas
Hay varios nombres en el Gobierno trabajando en torno al tema: al propio Cameron y asesores se le suman el coordinador del Ministerio, Roberto Baratta, y el ex secretario de Agricultura Javier de Urquiza. La semana próxima le presentarán al ministro una propuesta. Se contemplan varias alternativas: disminuir la mezcla de biodiesel para bajar el costo de las petroleras; establecer una nueva fórmula para calcular el precio del biodiesel en el mercado interno e incluso aplicar subsidios (hay técnicos trabajando en cuál sería ese número). Por ahora ninguna de esas alternativas termina de satisfacer a De Vido.
Hay una cuarta alternativa que comenzó a prender en Planificación: volver a aplicar los precios con aumento en biocombustibles y otorgarles, de forma tácita, un período de seis meses a las petroleras para que ajusten los precios. Pero va en contra de la decisión de Moreno.
Fuente: El Cronista Comercial
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