Lo dijo el secretario de Agricultura Ed Schafer, en Washington. La noticia podría tener un fuerte impacto en el mercado de maíz, un producto cuyo valor ha seguido una curva ascendente impulsado principalmente por su fomento y uso para la producción de etanol en los Estados Unidos.
El alza de precios de los alimentos a escala global que hasta ya motivó la alarma de las Naciones Unidas donde se registró un aumento del 40% de los alimentos a nivel mundial, estaría condenando al maíz al desplazamiento como insumo energético.
A las quejas de Naciones Unidas, que por aumento de los alimentos sostiene que ya no puede sostener la ayuda humanitaria, se suman las advertencias de la FAO, cuyo director Jacques Diouf visitó la Argentina el año pasado.
Entonces, Diouf subrayó la preocupación creciente del organismo por la existencia de "850 millones de hambrientos" en el mundo, cifra que se vería incrementada por el uso de granos de consumo humano o forrajero para la elaboración de biocombustibles.
Para las autoridades de la Unión Europea los biocombustibles en base a productos que son demandados para la alimentación, merecieron más que un llamado de atención. El Comisionado de Medio Ambiente de la UE, Stavros Dimos, anticipó en enero último la "decepción" por las consecuencias no previstas que acarrearon los biocombustibles.
Dimos dio a entender que el remedio contra el cambio climático que se intuyó en la regulación para el uso obligatorio de biocombustibles, fue peor que la enfermedad, ya que no previó el aumento de precios de los alimentos, ni la deforestación a escala como se produce en Indonesia para la producción de aceite de palma.
Mientras todas estas voces a nivel mundial se dejaban oír, los Estados Unidos parecían ajenos a las advertencias mundiales. Ayer el secretario de Agricultura de ese país, Ed Schafer (foto), manifestó que uno de los desafíos de los Estados Unidos es promover "el desarrollo del etanol celulósico (en contraposición al derivado del maíz) a gran escala", para evitar la competencia con la producción de alimentos, según indica un cable de la agencia Télam.
Las declaraciones de Schafer se produjeron en la inauguración de la Conferencia Internacional sobre Energías Renovables de Washington que se desarrolla en la capital estadounidense entre el 4 y el 6 de marzo, y cuenta con la participación de más de 2.500 representantes de gobiernos, sociedad civil y empresas de todo el mundo.
El Enfiteuta recorrió el portal de la Casa Blanca donde se anuncia que existe el compromiso de acelerar la investigación para producir "etanol celulósico" con el objetivo de que en 6 años el uso de ese combustible sea "práctico y competitivo". El etanol celulósico es un combustible de biomasa celulósica (fibra de plantas) que en la actualidad es desechada.
El gobierno de Bush elevó en 2007 en un 64% el presupuesto para la investigación de ese biocombustible (unos 150 millones de dólares) que será destinado al transporte, y fabricado con "desechos agrícolas, como trozos de madera, tallos o pasto aguja".
Los científicos norteamericanos dicen que acelerar la investigación de "etanol celulósico" puede hacer que su costo sea competitivo para el 2012, lo que ofrece el potencial de reemplazar hasta 30% del uso actual de combustible en los Estados Unidos.
Entre las voces que se escucharon ayer en la conferencia de Washington se destacó la del jefe de la delegación de China, Zhang Xiaoqiang, quien anticipó el objetivo de su país de aumentar en un 50% el uso de energías renovables hacia 2020.
Aunque el representante chino también advirtió sobre la responsabilidad de los países desarrollados de colaborar con los no desarrollados para facilitar de manera homogénea el proceso de reconversión energética.